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« Previous Page Table of Contents Next Page »El volcán de Guazapa 1410'm que visité en 1895, es un volcán mOdeln0 muy:destruído, porque ya no po· see restos del cráter primitivo, sino solamente el esquele· to estrellado de sus diques principales. Aunque .e5 po·
recido en cierto sentido a otros cerros eruptivos c;le épo–
ca terciaria, como el Sigualepeque, Apopa o Neiapa, sin embOl go creo poder contar el Guazapa en el núme–
ro de los volcanes modernos por su concentraCi6n a un contorno redondeado.
Sigue en la hilera al SE un pequeño volcancito, el Volcán de Macanzi, 700 m. con 80 m de elevaci6n pro· pia y un cr6ter abierto hacia el N, de 150 m .de largo INS) y 100 de ancho
El Tecomatepe 1006 m de 400 m de altura rela·
tjva no tiene cráter; no es investigado hasta ahora
El Volcán de Cojutepeque o Perulapam, 1021 m, de unos 130 m. de elevaci6n propia; el cráter tenía un diámetro de 220 m.; la parte oriental es destruida Al O se hallan los restos de una corriente de lava, canfor· me a Scherzer también al NO y los trabajos del ferro·
carril han revelado nuevamente otros
A 9 km al NE del Cojutepequo existe en el camino
entre Tejutepeque y Santo Domingo un ccnito de esco–
rias aislado, que por el color rojo de sus eSCOl ias se
nombra Cerro Colorado; alturas absoluta 830 m, relati·
va 110 m De la circunvalación cratérica solamente la
parte NE es destruida La roca es basalto (Las mues· tras, que yo había recogido de algunos de los otros vol· canes de la hilera desgraciadamente se habían perdido en el trasporte).
S. LA HILERA DE NICARAGUA
El Cosigülna. 1158 m, es el más famoso de todos los volcanes centroamericanos por' su formidable erup· ci6n de 1835. No hay noticias fll;ledignas de'una erup· ción anterior, porque los datos de 1521, 1709 Y 1809 carecen de fondo. Cuando Dampier. y Wafer en 1ó84
y ló85 pasaron, no consideraban el Coslgüina tomo vol.
eón, aunque Wafer menciono te existencia de un riachue·
lo de agua caliente (aparenteni!¡nte' el qua queda a 2 3/4 km al Sur de la Haciendg de Capulin&la, cuya agua medí en 1897, +
35 9 C). , ' ~";
Conforme a, Karl van SeeVelt¡", que hizo;. la mejor
relación crítica de la gran erupció~, el Cosigüina ere;s ano
tes una copa orcuada, cubierta df¡i. selvas, pero. más alta que el cerro actual Si contenía .utl dÓte~, no se sabe
El 20 de Enero de 1835 a las ó '/, de la mañana
empezó sin precursor alguno el volcán a arrojar un po·
co de cenizo La columna y la lluvia de cenizas aumen.
taran poco o poco, de manero, que hacia mediodía ya habia oscuridad en La Unión, y en la tarde en San Mi· guel y Nacaome La lluvia de ceniza llegó antes de anochecer hasta Tegucigalpa y Nueva Segovia, talvez también a San Salvador; en lugar de arena g. uesa cayó ceniza fina semejante a polvo A las 9 de la ma. ñana había habido un temblor violento y hacia la tarde ocurrieron nuevas sacudidos. Siguió ,la erupción en lo noche y los días siguientes, acompañada por relámpo. gas y truenos espantosos, ei 21, también por muchos temblores y letumbos. El 21 la lluvia de ceniza ya ha· bia llegado a Guatemala Como cambió el viento, acla. ró el dio eti la mañana del 22 en La Unión, dirigiéndose ahora la /Juvia de cenizas a SE (León) El 2:) de Enero a la una de la noche lo erupción alcanzó 's~ colmó con
una sdcudidad horrotó.sd, que fuá acompañada pór delo.
naciones formidables; al mismo, tiempo fueron arrojadas enormes masas de cenizas atravezadas por descargas
elbctricas violentísimas. Si se sintió la sacudida de Cos–
tarrica hasta el Petén y [os Aftós en Guotemala, se oye·
ron los detonaciones hasta Mérida, Oaxaca, Jamaica y Bogotá y las masas de cenizas eran tan gigantescas que los vecinos no, solamente se hallaban en la oscuri– dad más completo, sino tombién apenas pudieron ya res–
pirar La oscuridad se extendi6 sobre áreas largas de Nicarogua, Honduras y El Salvador y los vientos llevaron
cenizas hasta Tru¡illo en Honduras, los Altos en Guate–
mala, al SE de Chiapas y a Jamaica Después de aquel
paloxysmo la actividad volcánica disminuyó pronto y
el 27 de enclo se acabó lo lluvia de cenizas. Pero se
dice, que el volcán haya an ajado humo y fuego toda– vio el 15 de febrero No había habido derrame de
Java Aguaceros tremendos seguían la erupci6n en Jo
ploximidad inmediata del volcán
La cantidad de las cenizas y piedras pómez arro·
jaqos no se pUéde calculO!, porque los dotos existentes
no alcanzan para ello Pero debe haber sido suma· ·mente grande Hasta en la Alto Verapaz en la parte
septentrional de Guatemala había caído tanta ceniza, que los indios ancianos todavía uson el "año de la ce– niz,a" como límite cronológico.. Como aprecio sin base suficiente hay que considerar el 'número de 50 kilqmetros
cúpicos, que se hallan en los tlatados de volcanologia El cráter tiene confo. me a K. v Seebach el diámetro de una milla marítima y media =
3 3/4 km
~n diciembre de 1838 Sir Edw 8elcher subió el vol·
cán \¡ not6, que el cláter contenia un pequeño lago traspgri;nte y fumarolas en todas partes del fondo y de las paredes Cuando R G Dunlop visitó el dos de mayo de 1844 el volcán, ya no hubo exhalación de va· por M. Wagner observó el" 6 de Marzo de 1854, que salió vapor de agua en pe!'Jueñas tantidades de _nume· rosas gl ietas, especialmente al pie de las paredes in.
teljores ,
Cuando el 9 de maya. de 1897 subí al volcán, [as selvas vírgenes ya habían cub!ertó todas las partes del 'cerro debajo de 750 rp.;, las ·pqrtes más elevadas pre·
sentaban 5010 Pdjalés ~on úllka excepci6n dG un pino
aislado en 770 m. terca de la rl10rgen NNE del erátel.
Allá .,s el punto más bajo de la circunferencia del cró' ter, que asciende mucho hacia el S El cráter presenta en sus partes más altas pendientes abruptas, que prono
to pasan a precipicios peñascosos con descansos irregu– lares Al pie de los precipicios se extiende grandes es· coriales de escombros de rocas, cuya pendiente se dis–
minuye hacia abajo En el fondo se halló un lago casi
circular (con solo pequeñas ensenadas y prominencias de
las
01 illas); el color era un verde hermosisimo ISchwein· furter Grünl, probablemente causado por azufre suspen· dido; el diámetro del lago era talvez 1 o 1 '/, km. El
cráter igualmente me pOIecía casi circular, un poco oblon–
go en la dirección SW-NE En la margen oriental ha·
bía unas grietas radiales; otras grietas eran concéntri· cos, paralelas a la margen del cróter y al oriente había
a 200 m. de distancia una hendidura ancha a larga
distancia; hay que suponer, que en tiempo no remoto
habrá un derrumbe grande de este lado
,La vista del volcán desde el mor len el cual tuve
que mantenerme varios días en uno balandra durante
una c<:llma) indica, que hoy indicios dé una antigua cir· tumvalación a media dltura, visible como línea limítrofe
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