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« Previous Page Table of Contents Next Page »dirigió al comandante de aquella fortificación y que impresa se acompaña, hd venido en decretar, y
"DECRETA
"Art IQ-Nícaragua acepta la guerra que le ha– ce el Gobierno de Costa Rica, y vindicaró sus derechos ultrajados por la conducta de aquel Gobierno "Art 2 Q -La República de Nicaragua conservará ilesos sus derechos en toda la línea del Tránsito desde
San Juan del Norte por el río y lago hasta San Juan del Sur, sus tierras, bosques y ríos
"Art 3 Q -Se procederá a levantar la fuerza ne– cesaria para llevar a efecto lo dispuesto en el presente decreto
"Art 4 9 -Comuníquese a quienes corresponde Dado en Managua, a J 9 de octubre de J 857 Jerez Martínez"
En la misma fecha los generales Martínez y Jerez llaman al Ejecutivo a los señores Líc Gregario Juarez y Dr Rosalío Cortés para mientras dura la ausencia de aquellos, que deben ocuparse personalmente en las operaciones militares Finalmente, por otro decreto de ese mismo dio, se derrama una contribución del 1 por ciento sobre todo capital productible de $ 200 pe– sos arriba
Cauty que había decidido tratar el asunto con las outoridades de Granada, zarpó en el San Carlos para aquel puerto En la ruta notificaba del bloqueo a las embarcaciones que encontraba Dos comerciantes que se hallaban a bordo de una de éstas, suspendieron su viaje y aceptaron la invitación de Cauty de regresar a Granada en el San Carlos Llegados al puerto Couty envió al General Fernando Chamorro una nota parecida a (a que mandó a Cuaresma En Granada ya estaban enterados de la actitud de nuestros anti– guos aliados, ya había salido el decreto en que se aceplaba la guerra que "brusca y alevosamente" hacía Costa Rica a Nicaragua, y por eso se les dispensó el recibimiento que refiere don Alejandro Cardona y L1orens, a quien dejaremos la palabra, como testigo presencial
"Una vez llegadas al puerto de Granada -re– fiere-, fondeó el vapor a 650 varas, poco más o menos de la fortaleza de aquella ciudad, echando enseguida una lancha al agua, en la que entraron el oficial Rafael Castillo, portador de la nota, los dos co– merciantes granadinos y dos marineros
"Conforme se iba aproximando la embarcación a tierra, distinguíamos que se aumentaba la muche– dumbre en la playa y después de arribada aquella, no– tamos movimiento inusitado, tanto en las tropas como en los paisanos Transcurrido unos pocos minutos cuando un fogonazo en el Fuerte nos anunció que una bala de cañón se encargaba de contestar la nota que el oficial Castillo había llevado
"Afortunadamente el ancla no estaba echada y
nos fUe fácil zarpar ligeramente, más por rópida que fUe la maniobro, no pudimos evitor que una segunda bala nos alcanzara, rebotando en una lancha de hie– rro que había amarrada a la popa del vapor causán– dOles una avería
"Al tercero y cuarto cañonazo, ya el vapor esta-
ba libre de la batería y conjurado el peligro
. '~~iÉmtras el vapor camina en aguas del lago, con dlrecclon al Fuerte de San Carlos, oigamos la relación que poco tiempo después me hizo el oficial Castillo, con respecto a la comisión que fue a cumplir
"Ar llegar la lancha a tierra, más de mil hombres de tropa, sin contar con todo el paisanaje de la ciudad, reunidos en la plaza sabedores por el Comandante del Fuerte de San Carlos d lo que iba, estaban allí para presenciar un desembarque o lo pérdida del vapor, que creían casi seguro Antes de hacer fuego sobre éste (dice Castillo), pensaban echarnos a pique yana haber conocido a los dos comerciantes granadinos que iban en la lancha, lo habrían efectuado Estos fueron los salvadores, pues gratos como estaban por el buen trato que les hubimos dado, una vez en tierra procu– raron por todos Jos medios posibles calmar los ánimos exaltados
"Creí llegada mi última hora, al oír decir al Ge– neral Chamoro "Ya pueden confesar o estos dos, refiriéndose a los marineros nicaragüenses al servicio de Costa Rica Desde la playa fui conducido al cuar- . tel, entre inmenso gentío, y durante ese trayecto sufrí ultrajes y oía que nos daban a los costarricenses el calificativo de filibusteros negros
"Las amenazas del General Chamarra no se cum– plieron respecto a los marineros y yo fuí puesto en li– bertad a los seis días, recibiendo un pasaporte para Costa Rica Por esta relación se verá el grado de exaltación bélica que existía en Nicaragua contra Costa Rica " (135)
Mas, a pesar de que de hecho estaban rotas las hostilidades, era necesario oir la voz del Congreso Constituyente El informe de los diputadas Zepeda y
Salinas del 23 de noviembre de aquel año, al paso que da algunos datos más sobre las maquinaciones del Presidente costarricense, es más explícito por lo que hace a las pretensiones del convenio con Webster y las razones que tuvo Nicaragua para no aceptarlo Afirman estos señores que a raíz de la guerra con los filibusteros "el General Mora (Presidente de Costa Rica) dio armas a los generales Martínez y Jerez con recomendaciones insidiosas, y marchó para Costa Ri– ca, dejando las cosas en un estado de incertidumbre" Continúan refiriendo que los costarricenses ocuparon Jos vapores y El Castillo, y continuaron reteniendo es– tas propiedades nicaragüenses aun después de termi– nada la guerra con Walker, "sin que mediase ninguna clase de inteligencia con Nicaragua" y finalmente que todo esto y el asedio que se puso al puerto de San Carlos, tenía relación con las pretensiones de Costa Rica a la vía del Tránsito
"Conexionados con estos actos -dice el mencio– nado dictámen- se encuentran también otros de carácter distinto y que, a juicio del Gobierno, son lo causa que ha impulsado a Costa Rica a ocupar exclusi– vamente El Castillo y querer apoderarse del fuerte de San Carlos Es el tratado Webster en el que con un derecho como indudable se le ofrece por parte de Cos– ta Rica al mismo Webster el Tránsito por el Río San Juan y Lago de Nicaragua, sobre el río Sapoó, por el
(136) Revif\ta de los Archivos Nacionalc~, (Costa Rica), tomo IV,
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