This is a SEO version of RC_1966_07_N70. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »colgado del brozo por un cordon que la engazQba, y he aquí otro peligro no menos grave. El jefe hondureño agitaba su caballo y blandía su espada y yendo sobre mí a darme muerte, pero yo le grito: "Soy democrático, preséntenme a mis jefes". Mientras esto hablaba sus oficiales y tropa se batían con el enemigo que iba en retirada. Suspendida, la tentativa del jefe hondureño contra mí, retrocedí al lugar de mi agonía. Recogí la espada enemiga, quitándole la faja y v.aina al muerto, sin sacarle el resl0 de la mía que atravesada la tenía en el pecho. Este era el chele Molina, hijo de doña Dolores Molino, viuda del infortunado Guadalupe Rivas, asesi– nado por Somoza en su hacienda de cañas. El chele Molino era joven y por su bizarría, el G.eneraL Chamorro decía que era su brazo derecho. El Coronel Chipirindan– ga, hondureño, también reconocio como un milagro mi salvacion, sin embargo, me mando a Jalteva s;on el Ca– pitán Juan Chipagua y soldados.
En el campamento
La tropitd que rodeaba la Iglesia de Jalteva me re– conocio desde le¡os y el General Guerrero, salio a mi encuentro y sin duda era tanto su gozo de verme, que abriéndome sus brazos, me dijo: ¡hijo, te mataron! son–
I iéndome yo de su pregunta le contesté: "No General, vengo vivo". Entramos a la sacristía, me preparo la pequeña. herida, y me dio una copa de aguardiente. Cambié (ni vestido ensangrentado y tomando unos vo– luntarios. me fuí con ellos y los que había traído al lugar donde se batían que era en los barrios de El HOl'lniguero. Yo como' rnuy conocedor, con los míos y unos hondureños flanqueábamos a los cóntrarios, logrando capturar a una señora que le llamaban Leona Cordonera; esta señ~ra
con su tercerola en mano, distribuía parque a los suyos.
Nuestros ¡efes y tropas, reunidos con los de Hondu–
TCJS lograron tecontentrar a los bravos legitimistas, esfor– zados con Id presencia del General Artiles.
Nuestro· ejército, sin eliemigo a quien combatir y con el día al ocultarse, se reconcentro a su campamento llevando consigo muertos y heridos, armas y restos abandonados.
Temprano de esta noche, rompio sus fuegos la linea de la Merced, a la nuestra de todos los puntos y hasta el vigía de la torre, retumbaban consecutivamente da– ñando fas paredes y techos de nuestros aloíamientos; y como obligados la nuestra correspondía sin dejar que desear. De tal actitud nos hacíamos juicios de diferentes c.olores.
Nuestra caballería amanecio formada en la salida de Masaya, y bien entrado el día recorrio todo el campo donde se había librado la accion de armas del día ante– rior. Los cadáveres legitimistas habían sido sepultados por la noche.
Entramos al mes de Octubre y los democrotas en el mismo Joltevá, en los mismos boquetes, en la misma es– cosés de víveres, sucios y andrajosos, y en los mismos desvelos y fatigas; y sin poder distraer el recuerdo de las miles víctimas de ambos bandos que habían perecido en el campo por la lucha fratricida. ¡Dolorosos recuer– dosl
Desaliento
A los pocos días ya se decía que nos llegaba refuer– zos de Leon y Honduras.
Los comisiones que con dinero enviaban de Leon, no llegaban, por el decir que en el camino los asaltaban partidas de adictos a Chamorro. Esta fatal noticia fue confirmada por el Coronel don José Sanson y su oficiol Dámaso Garda (a) Cholca, a quienes igual cosa les suce– dio, perdiendo el dinero y huyendo dispersos.
La desercion de nuestro ejército en el campamento, era constante, ya por el peligro en que estaba la vida} fiscalizada ::Jel enemigo, por claraboyas, trincheras y to– rres, y también de los techos: como por el hambre, des~
nudez y mil y mil penalidade~.
Todos, capitanes, oficiales y tropó que ayer no más habían llegado, decían que estaban hastiados, porque era pésima la permanencia en aquel sitio. Este modo de expresarse de aquellos que a,"n sin exponerse. habían
SI, ascendido a tales grados, nos llenaron de coraje y de deseos de cometer atentados. La contestacion que se les daba era: que vieran a tantos de los primeros que llega– ron y establecieron este campamento. qu~ eran el modelo de conslancia, firmeza y resignacion a tantas indigencias, todo por coronar sus principios.
Continúa la matanza
Amanecio el día 5 de Agosto y el enemigo se dejo ver en los alrededores-de nuestro campamento. El Ge– neral Méndez, fue el primer.o que aunque con sus heridas filn estado de supuracion salio d saludarlos.
Méndez, como los que, lo acompañaban iban como obstinados. Se cornprendía que sus propOsitos eran morir o vencer, y por diferentes puntos los Generales y Coroneles Olivas y Anduray. las comisiol'les comenza– ron, llegando una en pos de otra, yd con cadáveres, yd con heridos. Se notaba eñ unos el pánico y en otros el ardor que causara aquel desastre. Parte de la division hondureña custodiaba el cuartel general, y la otra parte salio con su jefe por el arroyo al barrio del Ho~rniguero,
para poner en dos fuegos al enernigo; pero no fue allí porque un refuerzo que salio de la plaza, en proteccion de los que se batían, se avistCll'on con los de A{varez, y se mordieron y se arrastraron. Yo salí con mi compañía a la cola del caballo del General Jerez !lobre el barrio de la Otra Bandita, y el Capitán Francisco Merlos y su como pañía con el General Trinidad Salazar, entre el arroyo, quedando ambos jefes en paralelo y en línea recta coh la bajada de la esquina Piedra Bocana, para darse pronta proteccion.
El enemigo que se batía con hondureños fue sorpren– dido por retaguardia; el General Jerez, nos hizo cargarlos hasta con bayoneta. En media hora el enemigo se puso en retirada. Según su desfile procuraban internarse a la plaza, pero se vieron cortada la retiradá por Salazar, to– mando rumbo a' la costa de! lago. Despejado ese ba– rrio, se hablaron los Generales Jerez y Alvarez, y nos ba– jamos al Hormiguero en donde la cosa tronaba y olía a chamusquina. Todo aquel monte estaba cubierto de grupos de legitimistas, les dirnos una tunda seria; de frente los ¡efes Olivas y Andui'ay, y por la izquierda Jere:
y Alvarez; Solazar en su puesto del arroY.Qpara impedir
-13-
This is a SEO version of RC_1966_07_N70. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »