This is a SEO version of RC_1966_07_N70. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »cia nos puso de acuerdo a todos los convencidos de decir al jefe (caso se diera tal orden) que en dicho campo esta· ban sepultados millares de amigos y compañeros que inmolaron su vida por los principios liberales y que tam– bién nosotros debíamos inmolarla para nuestra gloria. Así los ánimos y disposiciones en ese aciago día.
Reses flacas y esperanzas
El hambre se hacía sentir. y sensible era ver y oír lastimosos quejidos y lamentos de tantos heridos que deseaban poder abandonar su lecho de dolor para bus– car un mendrugo. Al siguiente día entro una partida de reses que de leon nos mandaban: pero qué reses Dios mío! SOlo eran el cuero y los huesos. Esto basta para concebir nuestra situacion.
la comision de dicho ganado nos dio la pausible noticia de estar en camino una division en que, de Chi· nandega iban los Capitanes Concepcion Gomez (al Ma– deja y Francisco Herradora; esta noticia nos hizo olvidar la tan dura situadon y amargas penalidades.
Comisión de paz
Llego dicha division de cuatro a quinientos hom· bres; se reforzaron los principales puestos; al Capitán Azmitia lo pasaron a mi puesto, quedando el que ésto escribe bajo sus ordenes. También llego el señor Pres– bítero Salazar. como enviado de Guatemala. y otro señor por el de El Salvador. Se suspendieron las hostilidades. Castigándóse con severa pena al que disparara un tiro: tanto a los de la plaza coMo a nosotros: días de gozo fueron estos porque ambos beligerantes estábamos en descubierto. ya en las trin<\heras, ya en las ventanas y puertas. platicando. viéndonos y haciéndonos preguntas. Al siguiente día de esta suspension hubo un disparo de fusil de la torre a la trinchera nuestra, que aunque cu· bierta de muchos individuos no hizo daño el proyectil. pero fue mótivo para que todo el campamento se pusiera en attividad. El señor Presbltero Solazar y su colega pasaron de la plaza a Jalteva manifestando por parte de Chamorro. que iba a ser castigado el que cometio la falta del disparo y que pedía lo presenciaran los demo– cratas. Con tan grata satisfaccion, el General Jerez, de conformidad con los demás jefes, se pidio indulto al go– bierno de Chamarra.
No habiéndose ajustado la buena armonía entre los bandos; al tercero día se rompieron las hostilidades.
Borrachera y traición
Dos o tres días después. a la tropita de mi puesto los observé que salían buenos y regresaban borrachos e igualmente el Capitán Azmitia. Este Capitán no perma– necía en su puesto. ni daba ninguna orden relativa al servicio; su conducta me fue extraña, poniéndome en cuidado y más me hizo entrar en desconfianza el estar
~atando soldados para emborracharlos. Uno de esos días, como a las 2 o 3 de la tarde. los disparos del cabo y centinela de tapio que vigilaban los escombros de las casas quemadas y solares montosos, dando al mismo tiempo la voz de "el enemigo" me puso en actitud con los pocos soldados que estaban. El enemigo no se de-
tuvo. cargo sobre los pocos disparos que por claraboyas les hacíamos; lucharon por romper una puerta que antes daba pase a las familias, a las piezas que ardieron; se subían a los árboles que estaban inmediatos a las tapias con proposito de caer en nuestro patio. por estar solo defendida por un cabo y dos soldados. Todos los asal· tantes llevaban puñales afilados para hacer el degüello,; una hora, más o menos. de este cruel asalto me IlegCí auxilio y dicho puesto fue valerosamente defendido. y era el punto contratado por el referido Capitán Azmitia y el ayudante Miguel Vélez, pasándose el CJltimo de éstos a la plaza esa misma noche paro ponerse a salvo. Esta venta fue descubierta; habiendo tomado interés en ella dos mujeres jaltevanas, que eran las de la comi– sión entre los negociantes. Estas fueron mandadas q leon y solo Azmitia por su borrachera, sufrio la pena de muerte por las espaldas, como traidor.
El Coronel Méndez
El Coronel Mariano Méndez, nO era conocido de la mayor parte de los que formábamos el eiército democrá– tico, por cuya ra¡on nos sorprendio ver una mañana q la banda que tocando alegres piezas, recorría nuestra~
líneas vivándolo; y ciertos instrumentos tocaban el Santo Dios, haciéndole§ comprender a los legitimistas. que Méndez era el que iba a acobar con ellos. llego Mén– dez, y su entrada al campamento fue con repiques, vivas
y salvas de artillería.
Méndez fue desde eSe día el jefe de la caballería y
muy temprano de la mañana siguiente salio rodeando
Q
GrQnada a fa costa del lago capturando al señor Rivas y compañeros. los que fueron ejecutados al siguiente día. .
El temible Coronel Méndez siguio haciendo sus ex– cursiones a uno y ofro lado sobre el lago. ahorcando y fusilando a vivanderas que de los pueblos se dirigían a la plaza. o correos que entr~b<;ln Q salían. Justamente que era el terror.
En la maestranza
la maestranza estaba inmediata a la iglesia y el Capitán que con su compañía permanecía en ella, erq don Pedro Araujo de San Felipe: éste se enfermo y a mi se me saco de rni puesto de la línea vanguardia y quedé en reposicion de Arauio. En dicha compañía $010 había un oficial, joven. descalzo. no sabía leer, menos escribir, pero rne aseguraron que como valiente no de¡aba qué desear.
Quedando yo como jefe de dicha compañía. el ofi– cial me saludo con respeto y cariño manifestándome que ya tenía quien le acompañara en el peligro y que solo muerto me dejaría solo. Yo le rendí las gracias y le dije: "Que yo no era como le habían dicho. pero que corno soldado sabía cumplir con mi deber".
No recuerdo si d fines de Agosto o a principio de Septiembre, en una tarde, salio el Coronel Juan Benito Anduray con una partida de tropa a batir a los legitimis– tas que guardaban la hacienda Cal pules del señor Pre– sidente Chamorro. Al siguiente día temprano de la tarde. ingresaron al campamento trayendo prisioneros. armas y bestias.
-11-
This is a SEO version of RC_1966_07_N70. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »