Page 123 - RC_1966_05_N68

This is a SEO version of RC_1966_05_N68. Click here to view full version

« Previous Page Table of Contents Next Page »

de los Independientes, de cuyos intentos para pene– trar en el país se querían proteger.

Las del otro lado todavía estaban siendo tra– bajadas, aunque en forma privada. La cantidad de oro que se encuentra en esas minas, y en los ríos cercanos, era muy grande según decían; No hay duda de que toda la región contiene parlículas au– ríferas, y que, cuando los mineralogistas tengan libre acceso a ellas, se de5cubrirán nuevas minas de valor quizás igualo mayor a las actuales. Sin embargo, corno no pretendo ser minerologista o ingeniero, simplemente digo esas cosas corno suge– rencias para la consideración de los entendidos en la maferia. Porque yo estoy convencido que en esta era de empresas, la idea del canal no se podrá abandonar fácilmente, corno se hizo hace unos cien– to treinia años, sino que al conirario, culminará en una feliz realización.

Antes de salir de San Carlos, diré para dar al ledor una idea de la caniidad de madera que se enconiraba en el país, que más de irecienias ione– ladas de madera de Brazileto habían estado aban– donadas allí, las cuales habían sido compradas por un Americano que, al ver que el iransporte por el río no era muy eficienie, y habiéndose dedicado a airas negocios, había abandonado la madera y el Gobernador la esiaba usando ahora corno leña. Por muchos años, San Carlos ha sido usado co– rno prisión para criminales y vagabundos de iodo tipo que llegaban de León y de los diferenies pue– blos que bordeaban los dos lagos. El desembar– cadero queda a cierla distancia de la ciudad y es el único lugar poco rocoso. Aquí se reunen los soldados para pescar, y casi siempre iienen éxifo. Cuando me despedí del Gobernador Don Juan Blanco, me dió un mensaje dirigido al comandan– te del puerlo de San Juan, en que me auforizaba, corno compensación por las pérdidas que había sufrido, para hacer comercio en el fufuro. También me informó que me dejaba en liberlad para se– guir de allí a la Cosia Mosquifa con el primer gru–

po de Indios que allí hiciera escala, y que corno era el mes de o dubre, enconiraría a muchos que regresaban a casa después de la época de pesca. El bongo en que nos embarcarnos, llevaba pro– visiones para el puerlo de San Juan y para las ins– talaciones milifares en el puerlo. El oiro bongo llevaba un refuerzo de veinie hombres destinados a los mismos lugares. Nuesiro viaje el primer día culminó al llegar al siiio seco en donde, en el viaje de ida, habíamos abandonado las varas. Allí pa– sarnos la noche, y iemprano a la mañana siguienie reanudarnos el viaje, procurando manienernos en la parle más fuerle de la corriente, que en los ba– jíos nos arrasiraba con gran velocidad. En el cur– so de la mañana llegarnos al raudal principal, en la vieja forlaleza de San Juan; y manteniéndonos en el ceniro de la corriente, pasarnos sin novedad, aunque a una velocidad asombrosa. Luego desem– barcamos en la forlaleza y bajamos las provisiones que estaban desiinadas a ese lugar. A la mañana siguiente seguimos nuesiro viaje río abajo, manie– niéndonos, corno el día anterior, en la parle más fuerle de la corriente.

Al anochecer llegarnos a Sarapiquí, donde me encontré con un sargenio y tres o cuairo individuos

de mal aspecto, que estaban montando guardia. No se apreciaba ninguna corriente en el iribu– tario del río San Juan en Sarapiquí el cual luego conectaba con el "Río Colorado", siendo este iribu_ iario bastante ancho y al parecer bastante profun_ do. A los primeros albores del día salimos de allí, y en el curso de la mañana nos enconiramos con un mensajero que venía en una embarcación espe_ cial del comandanie de las instalaciones milifares en el puerlo. Traía una carla del Rey Mosco escri– ia en Español, dirigida al Gobernador de San Car– los y León, en la cual ordenaba que inmediata_ mente se pusiera en liberlad a Brown y sus oiros súbdifos, y que si no lo hacía, amenazaba con co– menzar una guerra contra todas las colonias espa– ñolas contiguas a su territorio! El mismo mensa– jero también llevaba carlas para mí, en las que se me daba a conocer lo mismo que se anunciaba al Gobierno, y una carla del Rey en la que me pedía que regresara lo más pronio posible al Cabo Gra– cias a Dios, de donde me enviaría a la Bahía (de Honduras 1, y no pude menos que senfirme con. tento con el proceder del Rey Mosco; Brown comu– nicó la buena nueva a los demás, y tod6s se alegra– ron de ver que sus am.igos no los habían abando– nado.

Para dar un ejemplo del espírifu y carác:l:er de esa gente, permífaseme mencionar que, antes de lle– gar a Sarapiquí, había observado a Brown un poco pensativo, y que a menudo hablaba en privado con los ofros Indios, quienes de vez en cuando queda– ban viendo los paqueies de la embarcación y tam– bién al "Pairón" y a la tripulación, con una expre– sión extraña en el rostro.

Yo estaba convencido de que el trato que les habían dado, junto con la pérdida de una tempora– da completa de pesca, los había afectado mucho y sospechaba que Brown estaba iramando alguna venganza. Me insinuó que su mente la tenía ocu– pada con la elaboración de cierlos planes y me pre– guntó que si sabía qué contenían los paquetes. "So– lo provisiones para los soldados", le contesté. "No contienen dinero para pagarles'?", me preguntó. "Nó", le respondí. "Tengo entendido que el dinero ya había sido enviado antes que saliéramos de San Carlos, y me gustaría que me dijeras lo que estás tramando". Después de hablar con sus compañe– ros, me dijo que él y sus camaradas estaban pen– sando en apoderarse de unas cuantas armas de fue– go de las que iban en la embarcación, tirar al agua al "Patrón" y a los remadores, y, en la confusión que se produciría, arrastrar el bongo al tribufario de Sarapiquí, tomar el dinero y los objetos valiosos, y abrirse paso hasta el Río Colorado, o Boca de la Torluga, donde con seguridad se encontrarían con algunos paisanos suyos, con cuya ayuda podrían poner en jaque a los Españoles. Me dijo que el airo bongo que llevaba a los soldados a bordo siem– pre iba a una distancia bastante grande delante de nosotros, que solo el Patrón y nosotros íbamos en la parle trasera del bongo, y que por lo tanto él creía que se podría hacer la hazaña fácilmente con mi cooperación.

Yo le contesté que, dadas las circunstancias acmales, "no sería bueno" hacerlo por simple ven– ganza, que solo conseguiríamos la embarcación y

54

Page 123 - RC_1966_05_N68

This is a SEO version of RC_1966_05_N68. Click here to view full version

« Previous Page Table of Contents Next Page »