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lo es,-a sus medios pueria vidriera que da acceso a la sala, y si la tal es aventa– jada de, tamaño, sendas puerlas a cada lado del porlal que en grandes y chicas, primero' desemboca en u~o. de 10¡;l c~rre­

oores, y luego, en un patinIllo o pafio a derechas. Las restantes habitaciones, de ordinario en forina de marlillo,quedan después de la sala a los fondos del patio, recia pu.erla que lleva al traspatio, y a los fondos de éste, en alio,-de ahí que se le llame' "al±il1o",-'-uno o dos pobres cuar– tos para sirvientes o trebejo.

A mi Se me figura que alguien alqui– ló la morada en la que ellos se escondie– don, no tan admirablemente disfrazados de indios, a pesar de la auténtica indu– mentaria ya usada que vestían, 'y de que sus caras, pies y manos parecían de co– bre legítimo, supuesto que la It1.ujer que ajustaron loh, yerro trascendental e inex– plicable! para aseo de piezas "1- frangollo de comidas, dudó que fuesen indios casfi– zos. y le comunicó sus dudas al :i:níliie con guien sostenía relaciones, el cual más avis– pado de lo que sU apariencia reflejara, '¡;(cabó de tirarle la lengua, y ya bien ins– 'fruído fué y dió parle de la novedad.

Gran regocijo en las alturas guber– nativas, seguramente aquellos;-dndios fin– gidos eran los pájarqs astutos" yvolado– res e:tue, corno agujas, andabán buscan– do. Los sucesos desenvolviéronse con ra– pidez suma, cercáronse barrio., y casa, el subsecretario de la Guerra, úh tal Leto– na, adicto a Estrada Cabrera,-del que ha sido secrefario parlicular,--encabezó y di~

'rigió en persona la maniobra que cerró a los fugitivos hasta las menores hendi– d":lras por donde escapar. ~o:c::he, los si– tiadores resolvieron dar el s,§lal±o, y se

9~ee qUe los úlfimos preparativOs para sor– prender en su sueño a los reg:i,Cidas fros–

~rados, sembraron la alanna-:en éstos y les permitieron apercibirse según se aper" cibieron. La tragedia se registró a la ma– drugada... [Pobres muerlos y pobres de sus faiJUlias!;

l),L.Aun no repuesto de la irrlpresión, nue– va: tragedia, que Nájera y De P~ndther me ponnenoriza, todavía desencajado, pues hubo de presenciarla a su paso para la legación, viene a acongojanne más aún: don Eduardo Rubio Piloña, un anciano perleneCiente, lo mismo que los suiCidas,

El familia patricia, iba a sér aprehendido dentro de su casa por N.Poz; el comisa– rio de policía de la 1 ~ Sección, escol±ado de muchos agentes, sin duda temeroso Ru– bio Piloña frente a la tortura y demás prácticas infamativas que sistemáticamen– te sigUen a tales aprehensiones, prefirió

m~tar a sli aprehensor y buscar la fuga por los fejados de su casa, eh los que

d~éronle alc~<:le, en ,~edio a ,golpe de dlSparos y voces, y allá se lo llevan, al

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calabozo y al potro, brutalizándolo sin piedad en plena calle...

~Qué me busca un marino~ ... Es Ca– simiro Aldreta, subteniente de navío, a, quien desde pequeño conozco y trato,-' que viene él participarme de orden del co– mandante del "Tampico", que el retrasa– <;lo barco se halla a mi disposición en el puerio de San José...

, A dar la última mano a maletas y baúles.

[Como en tantas ocasiones anteriores, Vuelven las lágrimas de ejemplares da– 7;nas guatemaliecas, muy de cerca empa– rentadas con la Santa Tecla que siguió al Apóstol de las Gentes, por la decisión y virtud acrisolada que las adorna,- a san– tificar las 'paredes;; de la legació~ de México! Vienen a pedirme [Dios se los pa– gue a todas! que en su nombre interceda yo cerca de Estrada Cabrera, porque éste rei70que y an'Ule la orden bárbara de no entrega.r a sus fa:rriilias los tibios cadáve– res de los cuatro, suicidas y de otros sa– c;:rificados hoy, que ya sepuliaron en la fosa común,-'-aquí denominada La Isla,

~el cementerio general...

"Él hombre", como l~ designan sus desafecfos, que son legión, nos recibió en el acfo. Entre otras cualidades de estadis– ta, posee este Presidenfe hispanoamerica– no, la de fingir lo que sea menester, y una impasipilidad; natural o adquirida, que !=ln ocasiones~, siesconcierla. Esta tar– de, no obsfanfe, rjUrase hario acentuada su palidez habiiu$.l y cori vistas al "ric~

tus" la sonrisa que Se gasta cuando dia–

~oga con diploináficos extranjeros. Fui breve para expresarle el objeto de nues~

ira visita. Hízoséo ~1 de las nuevas!!!..., y

luego de reflexionarlo [oh, un instante! ac';' cedió a nuestra idemanda.

21 DI: MaYO

Con los nervios de punfa todavía y pintada en nuestros semblantes la pésima

~oche que los suoesos de estos días, y \los de ayer parliculamente, noS provocaron, hoy hemos madrugado para aoabar de le– vantar la. fienda. Y aunque nuestra par– tida ha de -considerarse en cierlo modo como una liberación, mucho nos ensom– brece el ánimo despedirnos de sirvientes, muebles y paredes, saber que nos vamos de Guaiemala, donde nos han ocurrido iantas cosas gratas e ingratas, cuyos po– lores,-los dolore-:B guaiemaltecos,--en riú– mero nada despreciable hanse vuelto do– lores nuestros, de cuyos padecimientos hario se nos alcanza, donde se nos que– dan tantos cariños sinceros en todas sus <:lases sociales, cariños que la distancia y

el tiempo, si es que jamás hemos de vol– ver el ella ¡todo es posible!, irán menguan–

do y amenguando hasta no converiirlos

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