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en recuerdo grafísimo, pero recuerdo al fin ...

De pie en la plataforma posterior, ro– deado de mi mujer y de mi hijo, que llo– ran francamen±e,-ella, por los hondos afectos que deja y que se lleva consigo, y él, porque todavía sus ocho años lloran cuando su madre llora,-·-humedecidos mis

ojos, pido mentalmente por esta tierra que tanto me ha significado en mi vida.

-¡Jardín de flores y de mujeres vir– ±uosas, patria de valientes y de talentos, Gua±emala inforiunada donde se meció la cuna de mi hijo, que Dios ±e salve y ±e bendiga!

1909

l8 DE NOVIEMBRE

Vientos huracanados de Nicaragua han llegado a azotar las ventanas de nues– ira quieta Secretaría de Relaciones... Se ha registrado, allá, una seria rebelión contra el Presidente don José Santos Zelaya, en– cabezada por un general Es±rada; rebe– lión que pronto ha asumido proporciones mayúsculas. Las noticias de aquel embro– llo comenzaron a llegar el Día de Muer– tos,-en que se inhumaron en el cemen– ferio de Dolores los despojos modales de Juventino Rosas, traídos desde Cuba (Ba– ±abanó) donde falleció nuestro pobre mú– sico, autor de "Sobre las Olas". En esa pro– pia fecha, Zelaya se anotó dos victorias: la una, cerca del río Rama, y la otra E;!n la embocadura del San Carlos. El díl;1 4, la convenenciera y a las vegadas mÉmtirosa "Prensa Asociada", telegrafió que Dá– vila, Presidente de Honduras, intervenía en contra de Zelaya, y que los Es±ados Unidos y nosotros habíamos enviado al dicho Dávila sendos mensajes por el ca– ble, exhortándolo a lé;l quietud; noticia esta úliima, del iodo falsa, por lo Il'\enos en lo que a México atañe. El 5 Y 6, nue– vas victorias de Zelaya. El 9,-en que arri– bó a esta ciudad de México, proveniente de Turquía, esa ave de mal agüero que responde al nombre de James Creelman, journalis±e de son é±a± y malhadado autor de la inconsulia interviú con el General Díaz, aparecida en el "Pearson's Magazi– ne" y causa inmediata de que los desa– fectos a la dictadura hasta ayer bendita de todos y que ayer y hoy nos ha gober– nado sabia y pa±rióticamente, hayan en– ±rado en manifiesto desasosiego e inespe– rada valenfía que Dios sepa a dónde pue– da llevarnos,-el 9, digo, y ellO, siguió triunfante Zelaya, hasta la Costa Atlánti– ca. El 16, diz que había invadido a Costa Rica. El 16, se hizo patente que la opi– nión de sus gobernados le es hostil del iodo. Y hoy, 18, el trueno gordo: "pun±os filipinos" ,-de los que con mayor frecuen– cia de la conveniente se nos cuelan en nuestras tierras,-que responden a los nombres de Cannon y Groce, y que eran miembros activísimos del ejército (?) re– volucionario nicaragüense, al decir de las

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desaprensiva Prensa Asociada, cogidos con las manos en la masa fueron fusilados por orden expresa de Zelaya. ¡Y vaya si había de qué! Resultaron convictos y con– fesos de la voladura de un puente y no negaron su propósito de volar los buques del Gobierno que camino de Grey±own conducían tropas fieles por el río!!! Envío inmediato del "Des Moines" y el "Vicks– burg", y nota, inverosímil por lo insolen– te y bárbara, que el Depar±amen±o de Es– fado dirigió a don Felipe Rodríguez, en– cargado de negocios de Nicaragua en los Es±ados Unidos. ¡Ahí es nada! Exige Was– hing±on que sean los tribunales yanquis los que juzguen, en territorio de la Gran República, al Presidente Zelaya!!! ¿For– mularían pretensión tan inadecuada y sin precedente, si se tratara de Ingla±erra o de Alemania?... I±em más: no recibirán al ministro plenipofenciario, ya nombrado y amparado con el agréemen± de es±ilo! ... La fábula de Esopo de ' 'El Lobo y el Cor– dero" realízase una vez más, y habrá que repetir con el célebre fabulista, que: "Cuando un lobo se empeña en tener ra– zón, ¡pobres corderos!" ¿Nadie dirá nada frenie a este agravio al derecho in±erna– cional? ..

El mundo se le ha caído encima a Ze– laya: las dos blancas palomas, Leonard W. Groce y Leroy Cannon, que tuvieron la infantil ocurrencia de volar un puente, y que para pasar el tiempo estaban dedica– dos a pelear en contra de un Gobierno que no era el de su propio país. Groce era tejano, llevaba 16 años de domiciliado en Nicaragua y algunos meses de explotar en su beneficio una rica mina de su propie– dad. La ejecución de ambos filibusteros, sin embargo, llevóse a término, cubrién– dose, cuando menos, todas las formalida– des que son de rigor en estos casos horro– rosos: carie marcial, de acusador don Sa– lomón de la Selva, y los dos acusados, confesos de haber colocado minas en el río de San Juan, al humanitario intento de que se fueran a pique, con ±ripula– ciones y iodo, los barcos que con sus qui– llas las rozaran. Si no hubiese aparecido eSa mina de oro que poseía Groce, qui" zás las iras de la Casa Blanca no resulia-

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