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mundo se halla al cabo de mi parlida in– minente, y la alarma en la ciudad es pa– tente y con vistas a la angustia. Porción de personas han venido a informarse, y a todas ellas he tenido que contestar eva– sivas...

11 DE MAYO

Conocedor de mi gente, no quise ir solo a la audiencia presidencial, pues po– drían haberse registrado incidentes de se– rias consecuencias, que yo estaría impo– sibilitado de con±radecir, por falta de tes– tigos. Llevé conmigo a Rodríguez Parra.

La entrevista, dilatada y solemne, con la copa de champagne que es aquí obli· gada rúbrica. Hubo momentos en que la verdad, la verdad verdadera,-de que es tan poco devoto en sus tratos oficiales este supremo mandatario,-asomó, azo– rada, su cándido rostro. Durante toda la plática mucho hablamos de entrambos in– cidentes, que, conjugados, han sido causa de esta aguda tirantez de relaciones: el prodi±orio asesinato, en México, del ge– neral don Manuel Lisandro Barillas, y el reprobable asesinato frustrado, aquí del propio Estrada Cabrera.

13 DE MAYO

Dos inquietudes alternan dentro de mí: que no fengo la menor noticia del "Tampico", y que nada se sabe del pa– radero o. de la suerie que hayan corri– do los prófugos autores del atentado con– tra Estrada Cabrera.

Por los raros periódicos yanquis que llegan hasta esías playas, es del dominio público el nombre del barco de guerra que vierte en mi busca; y corno su tar– dan?8. resulta inexplicable, salvo acciden– te, y¡::¡. los maleantes le han puesto el re– moquete del "Tampico". Es que Guatema– la, cual todos los países despofizados, se ha hecho especialista en esto de satiri– zar, y con marcado ingenio casi siempre, sUéesos y personas, por serios y trascen– dentales que los unos y los oíros puedan sedo. Fabrica en la sombra sus saetas, que vuelan de boca en boca, y al cabo dan en el blanco, quiero decir, que lle– gan a oídos de la parte satirizada, por alta y poderosa que sea, a quien no que– da otro remedio que tascar el freno, reab– sorber sus bilis y hasta, si es menester, reir el chiste que les levanta ámpula, Ben– dita práctica, por otra parte de consumo universal, que permite desahogar justos rencores, sin que sabuesos ni chismosos descubran nunca al padre de la criatura.

20 DE MAYO

Muy temprano, la noticia trágica: hoy pusieron fin a sus vidas acosadas y en lenta agonía, los cuatro responsables del atentado! ... Los detalles, paran los pe-

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los de punia, resultan más dignos de Es– quilo que de Dostoiewski: después de ha– cer, con visibles resultados moriíferos, va– rias descargas cerradas con el par de re– vólveres que cada uno empuñaba, sobre la tropa que, descargando a su vez so– bre ellos las balas de sus fusiles, pene– traron a aprehenderlos corno si se tra– tara de adueñarse a sangre y fuego de una posición enemiga, cuando ya no con– ±aban más que con el úl±imo cariucho, cUlLlplieron su juramento, se formaron en círculo, sin hablar, recíprocamente apoyó cada cual en la sien de su vecino la boca de su pistola, y despidiéndose con la mirada, a un mismo tiempo dispa– raron los cuafro, y sus cuerpos cayeron para no levantarse nunca xnás!. ..

Mientras una consternación general corre las calles, a mí viene a darme pun– tual relación de la tragedia, nada menos que uno de los médicos que, de orden superior, acaba de trabajar en la autop– sia de los cuatro cadáveres. aCómo pu– dieron estos muchachos, durante veintidós días, atravesar longitudinalmente casi la ciudad íntegra, desde el barrio de la es– tación del ferrocarril hasta la casa núme– ro 29 del callejón del Judío, esquina a la Av. de San José, por el barrio de la Can– delaria, sin delatarse y sin que policía ni tropa les hincara el diente'?... He ahí un misterio que nunca, probablemente pon– drá nadie en claro. aDónde Se alimenia– ron, dónde durmieron,-si es que a dia– rio tuvieron la suerte de dormir y alimen– ±arse'? ¿almas samaritanas, con peligro de sus propias vidas y a sabiendas de quiénes eran ellos, de lo que habían per– pe±rado, les brindaron un trago de agua y un pedazo de pan,' mullida cama o duro petate para su sueño intranquilo y roto, por las pesadillas y las zozobras'? asin idenfificarlos,-lo que sería rarísimo, pues aquí todo el mundo se conoce,-siempre que portaran mágico disfraz, a título de mendigos o forasteros obtendrían por ca– ridad cristiana el alimento y el cobijo'?...

I Indescifrable enigma!

Ello es que llevaban no más de 4 o 5 días de instalados 1qué digo instalados! de agazapados en la casuca en que hoy lLlurieron; casa arrabalera y calle poco frecuenfada d e día y siniestra y desieria de noche; próxima a la barranca y a la cordillera circundantes, tras las que se al– zaban los fantasmas de la liberiad y de la vida. Habría sido cuestión de horas, trasponiéndolas, el hallarse a salvo en tie– rra salvadoreña...

Estas casas viejas están en Guatema– la coriadas todas por un mismo patrón: la fachada, inexpresiva, con su zaguán y sus ventanas de reja. En los interiores, más o menos prolongado el porial del za– guán; si la casa es pequeña,-cual ésta

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