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Cuéntase que el Mikado, al ver en un álbum, regalo del Presidente Porfirio Díaz, fotografías de soldados del Ejército mexicano, hizo notar al Ministro de México el parecido de ellos con sus soldados nipones Tal re– cuerdo me vino al ver evolucionar a los soldados nicaragüenses, que, por otra porte, han demostrado poseer, a más del físico, otras cualidades japonesas El tipo indlgena puro o el mestizo tiene mucho de azteca "Los primeras habitantes (nicaragüenses) -dice Gómez-, de origen mongólico, como los demós del continente americano, hicieron en sus primitivos tiempos la vida nómada de los pueblos salvajes, pero parece ser muy cierto que inmigrantes de México y de las naciones vecinas, que llegaban organizados en tribus, fueron sucesivamente ocupando el territorio y formando de una manera pau-latina la sociedad aborigen de estos pueblos" Entre los nacionales se en-cuentra una interesante variedad etnográfica Existen los tipos completa-mente europeos, descendientes directos de españoles o de inmigrantes europeos, sin mezcla alguna los que tienen algo de mezcla india, o ladinos; los que tienen algo de sangre negra, los que tienen de indio y de negro, los indios puros y los negros. De éstos hay muy pocos (*) En el carácter han dejado su influjo los hábitos coloniales y la agilidad mental primitiva. "Y nunca indio, a lo que alcanzo, habló como él a nuestros españoles". Tal dice Francisco López de Gómara, refiriéndose al cacique Nicaragua o Nica– rao, que dio nombre a aquellas tierras americanas El conquistador Gil González de Avila, después que hubo bautizado la bahla de Fonseca, en ra– cuerdo del Obispo de Burgos, y gratificado a una isla con el nombre de su sobrina Petronila, se habla encontrado con el cacique Nicoián, al cual y a toda su gente logró convertir "Informóse -dice Gómara- de la tierra y de un gran rey llamado Nicaragua, que a cincuenta leguas estaba, y caminó allá Envióle una embajada, que sumariamente canten la fuese su amigo, pues no iba por le hacer mal, servidor del emperador que monarca del mun–
do era, y cristiano, que mucho le cumplía, e si no que le haría guerra"
"Nicaragua, entendiendo la manera de aquellos nuevos hombres, su resoluta demanda, la fuerza de las espadas y braveza de los caballos, res– pondió por cuatro caballeros de su corte "que aceptaba la amistad por el bien de la paz, y aceptaria la fe si tan buena le parecía como se la loaban" Los españoles fueron bien recibidos por el jefe indio y se trocaron :lódi– vas Un fraile iba 0111, mercedario, que predicó el cristianismo y anatema– tizó las antiguas costumbres Nicaragua y sus gentes aceptaron pasable– mente todo, menos dos cosas que se les prohibiese la guerra y la alegría, "ca mucho sentían dejar las armas y el placer" Dijeron que "no perjudi– caban a nadie en bailar y tomar placer, y que no querían poner al rincón sus banderas, sus arcos, sus cascos y penachos, ni dejar tratar la guerra y armas a sus mujeres, para hilar ellos, tejer y cavar como mujeres y esclavos". Co– rno el peruano Atabaliba con el P Valverde, Nicaragua, arguyó varios puntos de religión "que agudo era, y sabio en sus ritos y antigüedades Pre– guntó si tenían noticia los cristianos del gran diluvio que anegó la tierra, hombres y animales, e si había de haber otro, si la tierra se habla de trastor– nar o caer el cielo; cuándo y cómo perdería su claridad y curso el sol, la Juno y las estrellas, que tan grandes eran, quién las movía y tenía Pregun– tó la causa de la oscuridad de las noches y del frío, tachando la natura, que
(.) SeglÍn lo!; ~álculos de Paul Levy, en su obra sobre Nicaragua, las proporciones son: indio, 560 por
1 O(lO; mestizo, 4M ¡lO%" 1 OO{); blanco y criollo, 45 llor 1 (lOO: negro, [¡ "por 1.000.
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CÓRTESIA DEl
BANCO DE AMEffiCA
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