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« Previous Page Table of Contents Next Page »méricEl. Segun nuestro ensayo de estadística, hay en Nicaragua 40,000 mercenarios que prestan su lrabajo á 1,200 empresarios, en grande ó en pequerio. Supongamos que se quiere duplicar la poblacion activa ó produc– tora del país, es decir, aumentar de 100% la
riqueza pública. El problema consis:l.iría en
iniroducir en primer lugar 40,000 cooJies á
$ 80 (1) por cabeza, y por siet", años, sea
3,200,000 $, amorllzables, capital é iniereses,
al 10% al año en ocho años, es decir, poco
mas ó roenos, 500,000 $ al año. Es cuestion de 40 cai-gmuenios, que pueden venir en cua–
iro meses. Despues, sedan necesarios 1,200 en'\igrantes blancos, provistos, de un peque–
ño capital; pero ¿habrá quien se atreva á pretender que, tanl0 en Europa como en los Estados Unidos, no se encontrarán 1,200 pa– dres de familia, baslante pobres para expeli– menlar la necesidad de trabajar, aunque ten–
gan ya algunas eCOnOHll.aS, inquie10s sobre el
porvenir de su familia, y teniendo ciet ta in–
clinacioll á venir cqn preferencia e11 un país
intertropical? Evidentemente esos 1,200 emi·
grantes existen; existen jan escogidos, labo– riosos, honrados y de hábitos pacíficos, co–
mo los desea el país, y uno ó dos agelltes in–
feligentes, á 100 $ al nles cada uno, los en–
contrarian fácilmente en cuatro meses.
hilas para que consientan en venir, es
preciso darles garanlías, y, sobre toda la se– guridad, tanto en el presente como en el por– venir. <\Cómo quereis que genles, lales como las que acabo de describir, vengan, ya sea de propósito deliberado, ya sea ú solicitud de algún agente, aun pagándoles el viaje y col– mándoles de favores, á un país que la pren– sa y la voz pública les pintan desde ctiaren– ta años, y exagerándolo todo siempre, como
expuesto á revoluciones periódicas; revolu–
ciones seguidas de guerras civiles, con su cortejo de contribuciones fOlzosas, requisicio– nes, exacciones, todo reembolsable en un pa– pel que se desacredita inmediatamente de 99 % ? Sin contar los males que resultan de la estagnacion de los negocios, de la disper– sion de los mozos de las zozobras por las cua– les pasa uno, y de los peligtos que se corre hasla por su propia vida. Lo tmsmo seria creer que el emigrante en cuestion seria bas–
tanie laco para ir á inslalalse en una casa
de que sabria que debe quetuarse en la no– che siguiente, ó para colocar al rédito sus economías en una empresa de que sabría que va a presentarse en quiebra dos dias despues.
A esia objecion Se ha contestado á veces: los habitantes de ese país no se van á oÍl-a parte, de modo que la calamidad de que Se está tratando no debe ser muy temible. En primer lugar contestaremos: ISI! SE VANI El
(2) 16 1ib~a;; estellinas Es el plecio del eng'nncJle, tl't1JlS–
pOI te y comlSlon que se paga en l",s Antillas y el mismo
que ha sido oflecido últimamente al Gobielno de
Costa Rica
1)01' una cusa de Jamaica intlOciucto13 de coalicS' d~ la India
ó de Bit'manin.
último censo de Cosia Rica presenta el gua. risn10 de 1196 Nicaragüenses residentes en esa República: Honduras, Salvador y au" Guaíemala han recibido lambien, segun nues_
fro~ informes~ un tlúmero c~>nsiderable de
emIgrantes ulcaraguenses. En el monteníe en, que escribimos, se esián reclutando en el
pam nlOZOS I?or ce~±enare~, péU"?- 1~)8 h--abajos
del ferrocarnl de San Jose al Lunon; de n\O_
de:> que .:puede asegnrarse que lnas de 6,000
Ntearaguenses, iodos hombres de tlabajo, an_ dan fuera de su país; y haremos observat de paso que este guarismo es la sépiima pat– te (1/7) de la poblacion mercenaria. Pero
aun sin esío, la susodicha observacion care~
aería de fun.damen±o: 103 Esquimales viven
perfeciamenle en el I~amschalka, y aun pue– de decirse que son 11\UY adictos á su suelo. y
sin embargo, ¿dónde se encontrarían in~i~
granfes para ir á colonizar ese país, aun ofre_ ciéndoles ventajas y concesiones supericles á
lodo Jo que puede imag·inarse?
Pero allá el obstáculo es del orden ma– lerial y casi invencible; en lugar que hay dos clases de reluedios confra la inseguridad y
son: ó procurar la seguridad aniquilando'la
causa que produce la inseguridad, ó dar ga~
rantías efectivas por la reparacion de los pet– juicios que causa la últitna.
Lo que es una misma cosa que crear una
policía eficaz, un ejército respefable, para aniquilar la causa que produce la inseguri_ dad, por el temor del castigo adecuado y ase–
gurado á todos los criminales¡ sobre fodo á
los que lraslornan el árden público, confun– diendo la anarquía con la libertad, la dema–
~ogia con la democracia, y eon1.e±en el aíen–
iado im.perdonable de intentar imponer por
la fuerza, á la mayolía, la opinión ó las u±o–
pías de su minoría, de ín.ten!ar hacer iriun– far sus ideas, y á veces ~u u.mbicion personal,
por las armas, en lugar de la persuasion y de la propaganda hablada ó escrila, de inten– tar, en una palabra, derrocar á un gobierno hijo. del sufragio universal. En resumen, pre– ventr todo atentado conÍla las personas ó
las propiedades para no tener que curarlo, y
si no se puede ptecavetlo, aplicarle el reme– dio, á saber: indemnizar sin dilacion y en dinero: ial es el DEBER.
Num.erosas objeciones se levantan contra este sistema: la nacion, dicen, no puede favo~
recer á los extranjeros mas que á los nacio~
nales; ¿y por qué no, si por una paríe los ex–
tranjeros no vienen sino bajo esa condicion,
y si, por otra, son indispensables? El único luodo de dar algun valor á esta argumenta– cion seria negar la indispensabilidad. Pero ¿no hemos detnosirado ya en varias paries de esle libro que la intnigracion era una de
las obligaciones mas urgenles que se impo~
nen á los gobernantes de este país? ¿No ha dicho y probado M. Squier que ella era la "única" esperanza de Nicaragua, y que sin ella su FIN no tardaría en verificarse en me– dio de alguna catástrofe tenebrosa? ¿No he-
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