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y democmcia encendido o lo luz de los principios de lo revolución francesa, hablan de ello poro aplicarlo lo mismo o los diversos clases sociales, que o las. pr.ofun– das capas del indio, degenerado por su cond,c,on de esclavo sin necesidades que llenar ni el menor asomo de ideal. En un artículo sobre igualdad hacen esta historia

"Uno es el origen de los hombres hijos de un po– dre común, parece que después no debieron formar mós que uno sola familia, pero a proporción que se

fueron aumentando, también fueron creciendo sus ne–

cesidades El deseo de socorrerlas bien pronto hizo nacer las artes y oficios, con ellos el lujo y la corrup–

ción de costumbres El rico ocioso comenzó a mirar

con indiferencia 01 infeliz que a fuerza de su trabajo le proporcionaba mayores comodidades, haciéndose por lo mismo injusto Degenerando la sencillez de las primeras sociedades, resultó lo división de clases, hubo

opulentos, y artesanos miserables, señores y esclavos,

nobles y plebeyos, olvidándose desde entonces que solo la virtud y el mérito debieron distinguirlos

España desde muchos siglos alimentó en su seno

esta odiosa diferencia sus colonias lo imitOlon, y nos–

otros hemos visto a los nobles y ricos por una añeja preocupación, hija de la ignorancia, mirar con orgullo y desprecio insultante a los pobres y honrados meneste– rales, a quienes deben las comodidades que disfrutan a costo de sus fatigas

Conciudadanos, no basta el verlos como nuestros

iguales, aunque lo son en efecto

l

es necesario comuni– car con ellos, si carecen de instrucción procurórselo,

admitirlos o nuestrqs tareas literarias, a nuestras ter– tulias, diversiones y paseos ocupen dignamente los que los merecen los empleos de lo República, no haya diferencio alguna, unámonos para el bien común de la sociedad y de lo patrio; seamos todos populares aspi– rando a formar la consonancia necesaria de un gobierno constitucional y libre, y formando todos la unión justo de la Sociedad podremos decir COn confianza' Virtus

unita fortior" .

Aludiendo 01 fondo del problema del indio, su repulsión por el trapajo, que no ha de proporcionarle ningu"a ventaja material, dice el mismo autor de los artículos sobre educación pública a que en capítulos

anteriores me referí

"Si hay en América hombres que viven en perpe– tuo descanso, hay otros que agobiados del trabajo desde la infancia, lo ven con tedio ¿qué le importa al indio trabajar Cuando el producto de sus sudores lo

invierte en pagar tributos, comunidades y cofradías, sin

poder excederse jamás de un escaso y miserable ali–

mento, de un vestido tosco y uniforme, de una choza

infeliz y de un topexco por cama, ¿podrá no aborrecer el trabajo y abandonarse a la indolencia luego que

pueda? Viviendo como vive, en continuo afán y mi– seria no tiene más alivio que el de entorpecer sus po–

t~ncias en la embriaguez, para hacerse menos sensible a la peno y dolor, o que está condenado Acostúm– bresele desde la infancia al trabajo moderado, bueno está, pera que vea al mismo tiempo sus productos, y que los aproveche Libertad, instruccián, menos gra– vámenes quiere el indio para llegar a ser más útil para sí y para la saciedad".

Como se ve, el problema del indio seguía en pie y constituyendo, como desde los díbs mismos en que se fundó la colonia el meollo de la encarnizado polémica que comenzó co~ Fray Bartolomé de las Casas (el anti– Alvarado por excelencia) y los conquistadores

Toda la historia colonial estuvo lleno de ese in– salvable abismo ¿qué es y qué debe hacerse con el indio? Los misioneros catequistas opinaban y proce– dían de un modo pero los descendientes, (en cuerpo y alma) de los cO~quistadores no podían sustraerse al prejuicio ancestral de los Alvarado

La Gaceta de Guatemala de 1797-1816 arremetíó el problema con frecuencia, y son verdaderamente no– tables los artículos del Dean Gorcía Redondo en defen– sa de los indios Son notables también los 01 tículos en pro y en contra del indio, que sin duda escribian los mismos redactores para hacer más de actualidad el problema

Ahora el Editor Constitucional trata el asunto con la misma alteza de miras del Dean García Redondo y haciendo un pequeño programa para educar al i~dio,

y lo República o sea la Independencia vino a anadlr confusión al problema, porque a pesar de todas las be– lios teorías legales y constitucionales, las circunstancias

de la nueva política "independiente" le brindaron yna

nueva oportunidad 01 indio al volverlo soldado, por uno parte y darle la facultad de votar en los comicios pú– blico; por la otra Al volverlo soldado se le hizo par– tícipe' en la contienda política de los criollos, haciéndole conocer su fuerza de masa Y así' fue cama la suble– vacián de la montaña en los memorables tiempos del Jefe del Estado Dr. Mariano Gálvez, sin saber por qué ni paro qué y ton solo guiado por su fanatismo mile~a­

rio y por su odio ancestral a la clase blanca, derroco o su Gobierno, el primerO y único que teníamos paro sa– car al país del caos de ideas encontradas y encausario hacia el verdadero progreso Más tarde, dándole el voto lo hicimos instrumento inconsciente de las candi– datu'ras presidenciales auspiciadas por el grupo de crio– llos imperante

Bien es verdad que o grandes distancias h~mos

venido mejorando la suerte del indígena, pero el pro– blema está en pie no hemos logrado mezcl,:!!lo a_nu~;­

tra civilización de base occidental Y es que tamblen en el tratamietno de su enfermedad psicplágica hemos seguido usando los remedios teóricos que ya han caído en desuso y cuya ineficacia está probada a través de los siglos

Quizá el remedio esté bien lejos del programa que preconizaba el Editor Constitucional Hay que buscar ante toda el gran remedio de devolverle al .í..ndígena la confianza que le hemos restado los criollos desde los tiempos coloniales Educarlo en sus propias lenguas y osi irlo atrayendo ai aprendizaje del castellano, por– que querer imponerle éste desde un priilcipio es darle nuevo pábulo para esa desconfianza ancestral Y en

cuanto a su educación, en su misma primitiva civiliza–

ción hallamos preciosos elementos, ya que nuestra indígena era un buen agricultor, escultor, arquitecto, músico y un excelente jugador de pelota

Cultivar bondadosamente en su espfritu todos estos grandes elementos de cultura podría dar el re-

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