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que quiera tiranizar la oplnlon pública prodigando in– jurias a los que no piensan como él o haciéndolos callar

a fuerza de amenazas, es un hombre que anuncia dis–

posiciones despóticas, es un hombre indigno del aprecio y la confianza de una sociedad que aspira a la libertad y que sabe que el derecho más sagrado es el del pen–

samiento ll

y exclama con profunda visión del porvenir, en

un esfuerzo por sembrar la semilla de la tolerancia, beneficio profundo tan desconocido de nosoh os desde

siglos atrás

"Desgraciados de nosotros si despreciamos al que

nos diga una verdad útil¡ por no ser en otras materias

de nuestro modo de pensar i Desgraciados de

nosotros si se forman sectas y partidos entre los escri–

tores que han de ilustrar a la Nación! Entonces, no el

interés común¡ sino el amor de la propia opinión y el

espiritu de secta, presidirán a la instl ucción del pueblo y la grande obla de nuestra regeneración se habrá re– ducido a los efimeros triunfos del escolasticismo polí–

tico"

CONTRA LA OPRESION y EL DESPOTISMO.

CITA DEL PACTO SOCIAL

A las ideas de El Amigo de la Patria .obre la ne–

cesidad de una evolución que evitara los inconvenientes

del salto rápido de una forma de instituciones a otra radicalmente distinta, El Editor contesta por medio del ya citado autor de los articulas sobre política y varia– ciones de la opinión pública

liNo ignoramos que pasar en un momento del ex–

tremo de la esclavitud al de la mayor libertad, suele

producir grandes males, pero hay -circunstancias en

que los pueblos pueden y deben dar este paso peligro–

so Tales son [as de la nación española en su reciente

revolución Sometida a un espantoso despotismo, tu– vo que mrostrar todos los riesgos de una libertad repen– tina e Inesperada por no caer bajo el eterno yugo de la esclavitud Sin embargo, la circunspeccián que nos

és propia y que nos contiene para no abusar de nada,

hará menores o casi nulos los peligros de la grande libertad No se tema pues dar a un pueblo tan ge– neroso y moderado la libertad de pensar y la de escri–

bir/ que es una emanación de la primera De esta

manera se terminaría la antigua lucha entre la parte que gobierna a un Estado y la parte que la instru–

ye.. "

y en otro lugar "Ajústese, pues, la paz entre estos dos poderes, el del gobierno y el de la enseñan– za Estamos en un momento favorable para hacerlo, que acaso no volverá si lo desperdiciamos El Gobier– no constitucional que se ha establecido en España,

está vivamente interesado en contraer el nombre de

liberal y en evitar cuidadosamente, a la faz de la Eu–

ropa y la América¡ la sospecha vergonzosa de timidez,

cobardía y despotismo que ha deshonrado por tanto

tiempo a los monarcas y a sus ministros y ¿cuál es la

tiranía que en todas las épocas se ha considerado como

más monstruosa, sino la que oprime nuestro espíritu?

El pensamiento es el atributo más precioso de nuestro ser, la tiranía que destruye su libertad y la encierra en

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lo más íntimo de nuestra alma, es más feroz que la que sumerge al hombre en los calabozos, o los hace expirar en los suplicios, porque degrada nuestra dig_ nidad El más profundo envilecimiento de los pueblos

va siempre unido a la esclavitud del pensamiento

Ii

y por último "Aún resta mucho que hacer Si son conocidos los verdaderos principios del pacto so– cial, y los medios de perfeccionar la sociedad de hom–

bre a hombre, el pacto de las naciones entle sí¡ y la sociedad de unos con otras, está todavía en el estado

violento y bárbaro de la naturaleza, y osi como en los principios de la sociedad la violencia privada decidía de las querellas de los ciudadanos, así la fuerza arma– da es el único derecho entre los gobiel nos Los indi– viduos están ya civilizados falta que civilizar a las

naciones ¿Y de quién podemos esperar esta grande

obra que encadene los derechos de los príncipes al yugo de la razón y de la justicia, sino de los libros luminosos y sublimes que se escriban sobre esta im– portante materia, la más augusta de todas, y la que abrirá nuevas fuentes de paz y felicidad al género

humano~ Solamente de los sabios debe esperarse

tanto bien, porque este nuevo plan de civilización debe tlatarse primeramente en teoría, y no hay otra, ni más nueva, ni más interesante El libro del Abate

Saint-Piel re fue mirado como el sueño de un hombre de

bien, pero injustamente La paz eterna entre los go– biernos es más fácil de lograr que la civilización entle

Jos individuos, estando muchas fieras por encadenar

Pero en ligando con vínculos fijos un corto número de

naciones está conseguida la pacificación de toda la

tierra lf

Como se ve, el autor está bajo la obsesíón de la deslumbrante pero falsa teoría del "Contrato Social de

Rousseau", relegado desde hace tiempo al campo santo

de las grandes especulaciones-reliquias El autor se llena de entusiasmo con la revolución que acababa de poner fin al despotismo en la madre patria sin tener en cuenta que el día siguiente de la Constitución de 1812 debería reaparecer Fernando VII, más tiránico y fati– dico que su padre y todos sus abuelos juntos Los redactores creían en el milagro del papel y la tinta para

resucitar y hacer andar a los Lázaros o sea para for–

mar pueblos y libertades al conjuro de las bellas pala– bras que poseían poderes mágicos

LA IDI:A RELIGIOSA

No hay en esta materia sino casi inadvertida evo–

lución que venfa acentuándose en las orientaciones de

los estudios desde Goicoechea y su filosofía experimen– tal Hay un avance paulatino que se pulsa en las

innovaciones universitarias, en los discursos de la So–

ciedad Patriótica y en los artículos de los gaceteros Pero nuestro movimiento no podio ir más lejos de lo que se hacía en España y las ideas teológicas y los prin– cipios del dogma católico permanecían intocados Nuestros periodistas de la Independencia, los próceres

todos se detuvieron en este lindero misterioso, llenos

de sagrado terror Las Actas de Independencia de J5 de Septiembre de 1821 y 1 9 de Julio de 1823, lo mis– mo que la Constitutción Federal de 1824, tampoco se

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