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« Previous Page Table of Contents Next Page »entonces el dinero a roda Oh, cuánto se gastaba aun para haber de satisfacer las más simples necesidades de la vida Cofres fuertes muchos había en la Anti– gua de a millón y más y nuestros felices abuelos se re– creaban en ellos, sin saber qué hacer con tanto dinero Ellos daban por unos vuelos y keskeme de la mujer, mil pesos, como medio lo demás guardado se estaba, como si estuviese en las minas Había entonces me~
noS que comer y muy poco que vestir, pero ¿qué im– porta?
Dame doblones, que es moneda que alegra los corazones
Estribillo era este de las muchachas y no lo decítm de balde, que más fácil era darles media docena de pnzas que un cabo de china para unas naguas" "Bien sé que algunos modernos sofísticos dicen que la moneda no es más que un efecto comerciable,
un signo de la riqueza y no la riqueza misma, ¿pero
quién se los ha de creer? Por consiguiente, inútil es :onvencerlos El patriota verdadero es hombre ma– chucho, dice la verdad y ya que soy su amigo y le estoy muy agradecido por su adhesión a la patria le reitero mil gracias a usted por haber insertado sus papeles, quedando desde ahora muy suyo y su servidO! El ad– mirador del Patriota Verdadero",
"P D -Aun no acababa yo de escribir este pape– lito cuando lei en Flores Estrada, entre otras resolucio–
nes que aconseja el rey, lq siguiente -"6 Q Declarar
desde el momento, como ley irrevocable, bajo la futura aprobación de las Cortes, la libertad absoluta y general de comercio a las Américas, para que puedan traficar
Con todos las naciones del mundo"-¿Qué dice usted de este ignorantón? Seguramente quiere que nos que– demos sin blanc(¡ -Vale"
CONTRA EL PARTIDARISMO DE "EL AMIGO DE LA PATRIA", "EL EDITOR" INVOCA LA NECESIDAD
SUPREMA DE LA TOLERANCIA
En un vibrante articulo sobre política, titulado "Variaciones de la Opinión Pública ll
,
y encabezado con un epigrafe de Sófocles, habla El Editor de las va– riaciones que sufre la opinión de los hombres, tan continua cama los acontecimientos Es una réplica y combate al Amigo
lJLa Revo[ución de Francia ha sido un monumento
de la perpetua infancia y los eternos errores del género
humano lJ
y después de estudiar los serios fracasos de la Revolución, por la continua elevación y caída de par– tidos parciales sin arraigo en la opinión nacional, con– cluye
"No presenta la historia un cuadro más instruc_ tivo que el de la Revolución Francesa Todas las pasiones desencadenadas, el edificio social arrancado desde sus fundamentos, la facilidad de derribarlo, la imposibilidad de su reedificación, el aspecto odioso de la tiranía bajo las formas democráticas, la continua mu-
tación de gobiernos, pero no de despotismo todo nos indica que en aquel infeliz país existía toda clase de partidos! menos un partido nacional! y que el interés individual y la ambición fueron los (¡gentes continuos que dirigieron la Revolución Aprended, pues, nacio– nes que queréis ser libres, formad un partido nacional y haced que este partido se componga del toda de las ciudadanos útiles de esta masa general de propieta– rios, de este pueblo instruído o que puede instruir se, en el cual es imposible suponer miras de ambición, miras funestas al bien público porque su interés indi– vidual es el interés mismo de Ja patriall
De esta manera, haciendo arrancar las ideas de democracia y soberanía de la Francia misma de los enciclopedistas, no cae en el vicio de la pasión histórica, haciendo la critica elevada de ios terribles e inconta– bles yerros de la Revolución que ha sido el punto de partida y la fuente de inspiración suprema durante un siglo en las ideologías de los hispanoamericanos y al señalar estos yerros, clama por el pensamiento UnlCO,
necesario en aquellos momentos, en que podía fundirse
los corazones un partido nacional, para luchar por 10
Independencia, objetivo magno y único capaz de reali– zar el milagro de una fusión de todos los esfuerzos (1)
Desciende luego, en busca del camino seguro, al remanso de la contemplación de los Estados Unidos de América A los desgraciados efectos de esos cambios de la opinión pública en Francia, se oponían los salu– dables que produjo la revolución en los colonias ingle– sas Apenas había conocido ahi el pueblo sus dere– chos, se había formado en el acto una mpsa general, una sola voluntad, caracterizada por una misma opi– nión y un mismo deseo No habia habido ahí un partido filosófico que quisiera abrogarse el derecho de enseñar exclusivamente y que menospreciase o persi– guiese a los que no comulgaran con sus ideas, pero había, en cambio, un espiritu filosófico de moderación, de sencillez, de patriotismo, que desdeñando las inspi– raciones brillantes o profundas y la elocuencia hura– canada que caracterizó los escritos de la Revolución Francesa, buscaba tan -solo fa persuación por la fuerza de los raciocinios y por la profesión de la verdad Y
de esta manera la consecuencia de aquellas lecciones luminosas que dio el pueblo americano, fue arraigarse el amor de la libertad y la convícción de sufrir todo gé– nero de males antes que perderla
Con estas reflexiones sigue el desan 0110 de su tesis en defensa del partido nacional o que propende y en contra del espíritu de partido cuya defensa atribuye al Amigo de la Patria
"Un escritor, continúa! que provoque la lucha de los partidos, que se manifieste adicto a aiguno de ellos,
(1) Si un paltido tal se hubielR podido fol'mal, la 5uer.te de Centro Am&dca llUbieru sido otlll.: hllbiela r.'1ilbirlo !lTIa inuepentlenclll, un ]5 de
Septiemhre de convicción y no s610 de Cfl"cunstancias: no hubiera habido anexi6n a México: no hubiela habido la primela y fatal glierra entre Gua– temala y El SalvadO! laa dos provinclas miif' {lIel tes de CentI;:Q América: no no~ hubi61·amOg dado una constitución tan llena de teoríag i1l1siones po– líticas y tan en desacuerdo con la, lealidnd del debilísimo Reino de Guate– mala: no le hubiélamog "mlltatuciado" la primera presidencia a don ,Tosó CecUio del Valle que habla ganado la votación popular y apesar de ello, se declararon sus votos insuficientes palll que el Congreso, según esa Consti– tución, pndielll elegir presidente Y natlllalmcnt(' el Congreso, dominado 1>01' ambos partidol3, el viejo conservador de los tres siglos coloniales y el nuevo e inexperto liberal, tuvo que elegir a don Manuel José de Arce, gran }lntriuta, pelo poco avesado a las lides políticas, bajo la e8peranza, cada partido, de dominarlo y hacerlo BUyO
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