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encargados de celar el contrabando No parece sino que Walis tiene hechizos para hacer amigos a los mis– mos que más detestan de él. i Dios tenga en descanso el Excmo Sr Bustamante! i Qué esfuerzos no hizo por evitar el pernicioso tráfico! Nunca pudo Mas bien ahora ya no se oye tanto con ser que hay licencia para ir a Walis El Patriota.-¿Pero qué importa si se arrui– nan nuestars fábricas? El Admirodor -A eso vamos, es preciso quitar el controbanda, y luego el comercia libre, que quede prohibido como hasta aquí, lo que a mí se me dificulta es lo primero porque los ingleses radicados en Bluefields, en Walis, y otros puntos no tienen otro objeto, y nuestros vecinos y europeos ya conocen el camino Busque Ud par Dios, señor Pa–

triota, un remedio en sus economistas para todo ésto,

antes de alarmar a nuestros fabricantes, por la pérdida de sus fábricas, contra el comercio libre que no tene– mos Cierre Ud también el comercio de Cádiz, porque atenidos a él hasta ahora, no POI eso ha mejo– rado de suerte el reyno, ante ha ido de mal en peor, y nuestros fabricantes, ni sus fábricas han podido me– drar No hay casa de comercio en Guatemala que no se halle medio arruinada por Cádiz, muchos han sido envueltas en quiebras de los gaditanos y muchas, sino

todas, tienen gruesas sumos, en vales reales, que no

les pueden servir ni para el giro ni para la labranza Otra cosa tenía yo que decirle, y es que si los

géneros de algodón arruinan nuestras fábric~s, es me–

nester que no nos vengan de ninguna parte afrancesa–

dos

l

españolizados/ habanizados

t

ni en pipián

l

ni en

pulique, porque de cualquier modo ha nde causar el mismo efecto ¿Qué haremos, señor Patriota?, dicte Ud leyes eficaces para impedir que entren estos algo– dones; porque yo soy tan estúpido que no alcanzo otro arbitrio que el de amurallar el reyno con una muralla tan alta que ni los pájaros puedan salvarla

Otra duda, señor Patriota, y concluimos. ¿Por qué son los únicos que hablan contra el comercio libre los monopolistas? Cuán sospechosos se me hacen los que lo quieren todo para sR Entre tanto, han dado en la manía de inquieta. a los artesanos tejedores, que andan qué sé yo cómo, haciéndose los testaferros de las farándulas que les dicta su egoísmo"

y como por la visto, en esas primeras lides periodísticas se estilaba ya la muy pérfida y humana costumbre de tergiversar los argumentos del contrario interpretándoios maliciosamente paro concitar contra el enemigo el odio de las masas, exclama por último cerrando el diálogo'

"Acerca de la cual tenía ya que decir a Ud , señor Patriota Verdadera, que cuando en mi anterior he di–

cho, que en qué vendrían a parar esas magníficas cuan–

to soberbias casas de los batanecos, bien conoce Ud que no lo he dicho por burlarme de ellos, sino porque nunca han salido de pobres, a pesar de que jamás ha habido aquí comercio libre No tenga Ud pues la per– fidia de decir que me burlo de su miseria, si es tan sensato como, aparenta y tan lechuga que nodo lo inco– moda -El Patriota Vaya Ud con Dios, vaya Ud con Dios y na me insulte".

UN ARTICULO BURLESCO DE LOS PARTIDARIOS

DEL LIBRE COMERCIO

Contestó otra vez al Verdadero Patriota al que se firmaba su Admirador

"Grocias por el suplementito al número 7 y por el otro del número 9 Está muy chulo y muy constitu– cional ¡Caray si sabe el A el verdadero patriota! Por mós que nos digo que apenas sabe leer, yo aposta–

ría ciento a uno a que es un sabio casuista Es tan análogo a las circunstancias políticas del universo aureo escrítico, que nuestro hombre aparece en él como pro–

fundamente absorto en lo considel ación de los sucesos escandalosos de estos tiempos y manifiesto estor mol

con el trato humano, deseando sumergir se con su ama–

do patrio en el antiguo feliz olvido de 'lue antes goza– ba, en medio de lo opulencia Mas si alguno me pregunto ¿qué opulencia? ¿Lo posado? Lo contes– taré aquello en que hemos vivido hasta ahora coso ha de un año, en que el maldito comercio libre de Walis

vino a convertirla en humo y en miseria, i oh, pasados

felices tiempos! Valía antes una vara de gasa en cual–

quier tienda, seis pesos, si se encontraba y ahora se

vende por cuatro reales ¡Molo moña! Uno botella de vino jamós ha bajado de dos duros, sin cosco, y aho- •o yo es bueno vento darla por uno, con cascos y todo i Perdido estó el mundo! Antes no se oía que nadie fuese o buscar géneros fuera del reyno, sino que el se–

ñor Fulano comerciante, con sus corresponsales en Cá–

diz, esperaba sentado en su casa el barco que le venía de España Cada año llegaban ropas y los mercaderes

ocurrían a su casa como moscas a la miel, valiéndose

de empeños para conseguir un lote 01 precio que el se– ñor quería darlos, y ahora cualquier muchachuelo tomo sus quinientos brocas y va o traer su anchetilla! ¡Qué descalabro paro Guatemala! Yo por más que clamen los patriotas, los verdaderos patriotas señores, iqué se arruinan nuestras fábricas! iqué se acabo el barrio de Son Sebastián! Todo el mundo se hace sordo

i Considere usted, por Dios, esas magníficas cuanto so– berbios casas de los batanecas, dentro de poco, en qué vendrán o porar! He aquí el comercio libre. El ab– sorberá dentro de poco lo opulencia de más de 300

años, deducida de la industrio de nuestros artesonas tejedores Los demás, gracias o Dios que hasta aqui no han sufrido descalabro Yo no follo más sino que abandonen nuestros fabricantes sus telares, y que ellos

mismos se hagan comerciantes con Walis Entonces,

iadiós Guatemala! Ya no tendremos ni quien pueda

reclamar para nosotros contra este maldito comel ciD,

el dinero se acabará dentro de poco, y ¿qué sucederá? Que todos quedaremos iguales y "o la luna" Saldrá

un mozo a la calle bien cOlllido, es verdad, y vistosa–

mente adornado, pero sin un ochavo en lo bolsa los muchachos que io vean le dirán con befo, pera con harto rozón ioh! ¡qué galán sin dineral Porque an– tes, ¿lo ayo usted? cualquier andrajoso llevaba entre sus harapos unos 25 pesos, por ejemplo, y no había que hacer con ellos No le alcanzaban para uno mu– dado y si convidaba a su querido o tomar un trago, quedaba adeudando en lo vinatería, aunque lo cena no pasase de chiles y cebollas con pan y queso y su botella de vino aguado j Qué riqueza! ¡Oh! cómo andaba 22

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