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« Previous Page Table of Contents Next Page »las frases subrayadas verá el lector los que escribía el
Verdadero Patriota a quien el Admirador replica "Don Ignacio de Jesús Colvillo, de gloriosa memo– ria, tenía una casita enfrente del Santuario de Guada– lupe, la cual habitaba cierto caballero que no es el caso nombrar Este tal, le debía tres o cuatro meses de alquileres, y por más que el pobre Nacho los recla– maba todo era en vano Por último, aburrido de ver
su I enuencia, determinó ponelle un pasquín a la puer– ta, tan insultante, a su modo de entender, que le tem–
bló la mano al escribirlo Entre otros cosas decía y concluía el tal pasquín No me quiere pagar mi casita, luego Ud es Nabucodonosol, Insurgente, Bonaparte, Napoleón y Godoy.
Dedíquese Ud un poco a leer la colección de Aronceles de la Gran Bretaña ante la cual parece que deben humillarse los políticos más ploFundos
Zape con la Gran Bretaña este delicioso país debe estm poblado de semidioses Cada dio se apren– de más, y al leer al Verdadero Patriota, he conocido
que los el rores de otros, siendo menores que los nues–
tras, deben servirnos de modelo La Gran Bretaña ha progresado, luego su sabiduría ha llegado al colmo de la perfección la Gran Bretaña ha progresado, lue–
go sus leyes, su estadística, sus al anceles, su' comercio,
en una palabra, su todo es incapaz de mejora y todas las naciones deberán ploponérsela por modelo Per– mítalTle decil ahora al Verdadero Patriota no me quie– re pagar mi casita, luego usted es Nabucodonosor, Insurgente, Bonaparte, Napoleón, Godoy
Antes del descubrimíento de la América, la Espa–
ña era industriosa por necesidad, sus manufacturas
competían con las extranjeras, iban de toda Europa a
surtil se a sus puertos, el comel cio hacía con utilidad
sus especulaciones, y florecía la navegación mercantil a beneficio de las leyes consel vadoras que promulgaron los reyes católicos, yola merced de los retornos y las utilidades que dejaban los fletes Pero, ¿qué sucedió después? Abrianse con las puertas de las Américas y de las Indias nuevos países a las especulaciones comer– ciales, y con ellas se abrió la sima en que fue sepultado
nuestro comercio Pretendimos ser los únicos posee–
dores de la plata y el oro y esta refinada y mal enten– dida codicia rompió el saco, que al mismo tiempo que
repartiera la riqueza por las naciones extranjeras, de–
bía dejar entre nosotros polvo y confusión, justo pago
de nuestra ignorancia
Entonces saldábamos a nuestro favor las cuentas con el extranjero, pero la enorme cantidad de plata que circuló en España desde que pasamos las columnas de Hércules, unida a la necesidad de proveer de géneros
a estos vastos países, nos hizo tributarios de las demás naciones que sacaron en cambio de sus manufacturas las riquezas indianas y nos condenmon a la miseria en
medio de la plata y oro que con tanto afán adquirimos y que tan neciamente procuramos conservar Mas al presente están trocados los frenos y todo lo debemos entender al revés.
Si la plata es mercadería tal, si es un género como
los demás, ¿por qué, todos los príncipes extranjeros han
hecho leyes tan rigurosas para impedir que salga de sus Estados? Porque no han conocido sus verda-deros intereses Porque la codicia les ha cegado hasta
el extremo de creer que con plata y oro únicamente serán poderosos! y pOI que la ignorancia sienta sus rea–
les en todas partes y quizá más particulmmente en los tronos como más distantes del lugar donde se tocan los verdadelos males de la sociedad y los lamentos de los infelices, cuya débil voz se pierde entre el bullicio y
estruendo de los festines y músicas, y se desvanece en–
tre los inciensos y aromas que tributan los aduladores alrededor del Solio
Al correr la vista un poco más abajo de las pala– bras que dejo a Ud indicadas, confieso que lo crer profeta Me reí tan de ganas, que por poco doy con la risa el único pago que merecía semejante papel, y abandono la empresa Si entre los géneros que nos
introducen de fuera se apareciesen anchetas de letra–
dos, tan sabios, tan baratos y tan protegidos por el gobielno que les colocaba de jueces de letras, etc
Si el gobierno los protegía y les daba exclusivamente
los empleos! tendrían razón los nuestros para quejarse porque sería una injusticia manifiesta pero si ellos venían a buscar su vida y si eran más sabios y más
baratos, aún cuando los demás letlados los repugnasen, sel ia sin justicia Si el gobierno les mandaba salir, el
pueblo gritaría y con mucha tazón -"Señor! que no
salgan esas hombles, ellos son sabios y llevan bmato por su trabajo, no nos dejéis entregados a esta cuadri– lla de monopolistas que nos extorcionan y no hacen las
cosas a nuestro gusto! no sacrifiquéis a la sociedad por aliviar a tan pequeño número" Pero entonces
diría a estos infelices el Pretendido Patriota -Os can– sóis en vano, los letrados que están en este suelo han de sel protegidos aunque sea a costa vuestra, porque están trocados los frenos y todo lo debemos entender al revés Pero ya es tiempo de tratar el más impor– tante de todos los puntos, y en el que digo sin embozo o la faz del mundo entero y en medio de este comercio que me escucha, que ha disparatado más el Verdadero Patriota Quiero decir, la causa a que atribuye la decadencia de este reyno
En aquel tiempo dice fue cuando este reyno se vio
en opulencia entonces cuando se conocieron caudales efectivos y de consideración entonces cuando se
cosechaban 7 mil tercios de añil . entonces cuando
a un hacendado o mercader de las provincias de esta capital se habilitaba sin limitación, a cualquier pobre de los que l/aman poquiteros se le franqueaba lo que pe– día Aquí la pluma correría indignada sin limita– ción y sin tiempo si el que yo tengo no fuese tan corto Aquí llorando los males de la humanidad afligida tri– butaría mi corazón el homenaje debido a los infelices, y me libertaría de un peso que me oprime a pesar de los años que han pasado, y no por mí vísta Hombres desaposionados de aquel tiempo, decidlo vosotros Allí visteis a los desdichados poquiteros, acudir con el corto trabajo que les proporcionaban sus brazos y su
sudor! d ser sacrificados por media docenas de tigres!
que se cebaban con su sangre y ansiaban cada día más Filántropos del universo, ¿queréis saber la escena que se representaba anualmente en las provincias? Vedla aquí.
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