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« Previous Page Table of Contents Next Page »..Aunque a decir 10 que sobre el parlioular
sienio no es iiempo oportuno de fratar de nacio– nslid¡;{d, si se afiende a. las efervescencias qu.e el ensarnienfo ha produCIdo en uno de los parlldos
~n que por desgracias esiá definido Nicaragua: a que Guatemala ha corlado sin mofivos sus rela– ciones políticas. con El Salvador¡ y 8; que Hond~
ras se niega ablerlamenie a concurnr por las CIr– cunsiancias que afravieza".
Como se 'Ve, el proyecto tico de la vía media, llamado Dieta Centroan1.ericana, fue un verdade– ro abado dé proyecto; pero como en realidad de verdad, se puede creer, no era su finalidad. sino desvirluar los trabajos diredos posibles, si Barrios llegaba a imponerse en Centro América, como se temía por el influjo de sus acierlos en el f'!:1anejo de la cosa pública e11 El Salvador. Costa Rica no hizo esfuerzos por llevar a cabo la Reunión de Plenipofenciarios, sugeridas por' Nicaragua, sino que más bien, despachó,. cU':lndo .las cosas s~
complicaron mas con la lnnunenma del rompl– miento de las hostilidades entre Carrera y Barrios, comisionados a Guatemala y El Salvador, con dos misiones disfinias e incom.patibles, jugando una polliica poco lim.pia, por su doblez indiscutible
El propio Minisho Iglesias fue el agente se– creto qUE: despachó el Gobien1o de Montealegre
a Guafemala. Y decimos que fue agente secreto, porque se dirigió allá sin credenciales especiales que lo acreditasen de plenipotenciario anie Ca– rrera haciendo un viaje con pretextos de salud pero 'en el fondo. en misión hostil a B81 rios. Así
10 expone él mismo en IDl folleto en que descu– bre su misión, con el proyecto de Dieta Centro– americana "Premiosas eran, dice, las ocurren– cias y no había que perder momento para no sel sorprendidos sin esiar preparados para afroniar~
las Así fue que me ví en la necesidad de deter~
minanne a un viaje improvisado, anunciándolo secretamente y a día. fijo a los gobierno de Gua~
temala y Nicaragua, a cierlos agenies confiden– ciales en El Salvador, y al Dr Dueñas que insis– tía mucho en mi viaje Marchemos, dije al res– petabilísimo Dador Zeledón, dejémonos de pre– sentaciones. protocolos, confere~cias, etc
I eche– mos a un lado ritualidades embarazosas en este caso y no perdamos un tiempo que es precioso
"En Corinto me esperaba el Presidente de Nicaragua; acompañado de sus ministros y de oíras personas im.porfanies Allí en una confe– rencia de varias horas, y en visía de las gravísi_ mas circunstancias que nos rodeaban se convino
en rechazar por la fuerza lo que por la fuerza se intenlaba. con la. seguridad del apoyo mo– ral de Cosfa Rica, y corno 10 único que por en– fonces faliaba en parte eran buenos elementos de guen a, y no había tiempo de que Nicaragua los solicitara de afuera, convine en dar el auxi– lio de mil rifles don su correspondiente dotación,
y. en hacer un préstamo de veinticinco mil pesos,
Sln pago de iniereses
"Cubierla así nuesira frontera, consii±uída
Nicar~gua en nuestro seguro centinela y confir– mada en sostener su autonomi~ amenazada. por– fadol al mismo tiempo de imporlantes revelacio–
~es, y sabedor de que el General Jerez y otros Jefes conspícuos de su parlido se encontraban en conferencias en Nacaome V que era probable nuestro encuentro en el puerto de La Unión, me reembarqué decidido aun más que antes a em– plear el ultimo esfuerzo para salvar aquella ami.. nosa siluación o para desfruir aquel cáncer que amenazaba extenderse y profundizarse
t, •
No comprendemos a estas aUuras de la his-
toria, e6mo se ha podido llamar amblosa aque–
lla situación. comparándola con un cáncer que habria que extirpar a foda costa, cuando en ma~
nos de todos estaba componerla con buena vo– l untad por un sim.ple acio de respeto a los dere– chos de cada cual, sin las pretenaiones de inmis– cuirse en la política del vecino Con sólo que Carrera hubiera desistido de su intento de botar a fodo france a Banios, la paz se habl ía asegu– rado en Centro América por muchos años Esa
es al menos la convicción que ha hincado en nuestro ánimo el esfudio de estos sucesos, a la luz de los documentos que hemos fenido la opor– ±unidad de leer para nuesh'a interpretación de tan interesante momento histórico Pero siga~
lnos al señor Iglesias en su detallada odisea:
"En La Unión eSÍuve siete horas, empleadas iodas de momento a momento en el objeto que absorvía todas m.is facultades.
"Allí entre airas cosas, descubrí. la conspira– ción organizada en Nicaragua y el secreto envío de setecientas armas de fuego, parque, ete, em~
harcado hacía apenas fres días con destino al li–
toral interior de Nicaragua. en el Golfo de Fonse–
ca, en donde era esperada Fue pOl" esto por lo que hice alistar una buena embarcaci6n a mis expensas, y por medio del señor Courlado, ami– go fiel y opuesto a aquellos trastornos, conseguí gente arrojada para lleval~ una carla mía al Ga-
fe) neral Marlínez dentro de un térrrl.ino perenforio, parlicipándole lo que ocurría y dándole la voz de alarma"
En este curioso y un tanto vanidoso relato del señor Iglesias, refiérese a su encuentro con el General Jerez en el mismo puerlo de La Unión, encueniro cordial, dice. en que Jerez manifestó su pensamiento qe cómo se tenía que hacer la Unión Centro Americana Vale la pena consig~
narlo, por la luz que derrama sobre el propio Je– rez:
"En la playa de la Unión, listo ya para em– halcanne. enconiré y saludé al Gral. Jerez¡ ya
nos conocíamos y nuestro encuenho fue cordial Juntos nos embarcalnos, y una vez a bordo, fui– mos poco a poco entrando en el delicado asunio que a en±reambos nos preocupaba, aunque en campos confrarios. Comuniquéle mi proyecfo que pareció ver con lástima, pues entre oiras co~
sus n1.6 dijo: todo esío es inútil, como lo fue el plan de la Dieta de Chinandega (plan que hasta. el día de hoy quien escribe esfas líneas, no ha visio) agregando: todos estos proyectos son tra~
bajo y tiempo perdido: nuestros pueblos no com– prenden estos asuntos ni sus verdaderos intere~
ses; ellos no se remontan a esas alturas y es ne.. cesarlo ínlponer!es el bien,. forzándolos a que lo
acep!cn: están en su infancia y son niños a quie~
nes se debe enseñar como se hace en las escue– las desde el deletreo hasta ponerlos en las aulas y universidades¡ la unión traerá tanios bienes y progreso que el sacrificio ilnpuesto será mil ve~
ces compensado, basta ya de paliativos, puesto qUe ni la convicción ni las propias conveniencias han podido procurarle la unidad, etc ".
Después de unas frases laudatorias para Je~
rez, el señor Iglesias nos dice; llegados que fue~
ron al puerlo de La Liberlad. de El Salvador:
"Nos despedimos en el punto de su desfino: él marchó a unirse con el Presidente de El Salva~
dar General don Gerardo Barrios. y a dar la ú1fi~
ma mano a sus combinaciones; y yo a oponerme
a ellas en Guatemala. Creo que esta fue nuestra última y eferna despedida"
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