This is a SEO version of lista_historica_magistrados. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »Pocas imputaciones tan equivocadas hizo el
bando opositor al Gobierno del General Marlí–
nez como la de haber encadenado a Nicaragua
a la política de Guatemala: al contrario,. eran muchas más las complacencias del Gobierno de Carre.ts al de Marlínez, el cual ni siquiera ha~
bría entrado en la liga para bofar a Barrios, si éste no se hubiera mostrado hostil, desde que cerró las relaciones porque se toleraba a los emi– grados salvadoreños que escribiesen con liber_ fad, hasia que vino a sellar la hostilidad con la invasión inmofivada que, a las órdenes de Jerez, fracasó en San Felipe.
"Nuestro aserlo de que jamás el Presidente Marlinez puso a Nicaragua a las órdenes del Pre·
sidente Carrera, como 10 decía el bando opositor
para echarle este anaiema, nuestro aserlo deci· mas es tan verdadero que se demuestra fácil~
menfe con solo observar la amistad, las atencio– nes la alianza del mismo bando opositor con el ~C±ual Gobernante de Guatemala, sin que se diga que ha puesto este país a las órdenes del mandatario de aquél"
Guatemala, por su posición histérica, no puede faliar al ejercicio de su indiscutible he– gemonía política, que le corresponde por tradi– ción y quieran que no los demás esiados, las de– cisiones de Guaten\a1a tienen que ejercer cuan... do menos presión moral o influencia indireC±a sobre los destinos centroamericanos Lástima es, sin embargo, que no haya sabido desarrollarla debidamente en plano elevado, en que sólo los más sanos intereses nacionalistas se deberían ha– ber tomado en cuenta, corno la unificación de la legislatura, de la economía, del comercio y
de la diplomacia, que poco a poco habrían ido llevando a estos pueblos a lIIIa unión más per–
fecta, para decirlo con las palabras sacramentaR les de la Constitución Norteamericana que logra– ron el milagro de la fonnaci6n de una gran na–
ción, con elementos más dispares que los nuas.. Iros en su orden.
Mas, de qué se preooupaban los Gobiernos, en esoa plásticos momenios en que se agitaba la idea de la Naoionalidad? Gualemala de qua
Bsnioa tenía de Ministro a lrungaray, enemigo
de Carrera, y pennifía que los emigrados gua.. temaltecos escribiesen contra aquel gobernante, Barrios, a su vez, hace hincapié en que Carrera arma a los emigrados salvadoreños, mantiene asalariada prensa enemiga para que lo ataque, que en Nicaragua no se reprirne a los emigrados que escriben confra Barrios, etc, y si se celebran tratados bilaterales con el objeto de estrechar las mutuas relaciones de amistad y cooperación, se pone una cláusula faial que eriza los celos del vecino, juzgando marcada hostilidad en su cele– bración De este estilo fue el tratado de alianza celebrado entre El Salvador y Honduras, por ejemplo, el 25 de Marzo de 1862 En su artículo tercero, leemos:
"Las repúblicas de El Salvador y Honduras, deseando no sólo vivir en armonía la una con la otra, sino también que sean respetados y acata– dos sus derechos respecfivos como naciones libres e independientes, fOl'man alianza ofensiva y de..
fensiva en los casos de guena extel'ior, y se com– promeien a auxiliarse con ioda clase de elemen– tos, siempre que sean requeridos por el Gobier_
n~ que los necesite, para la conservación del or– den interior".
En visia de ese trafado de alianza, qué ex– traño tiene que Guatemala se haya visto ame· nazada, y respondiera tiempo después con otro
fratado similar, como lo fue el iratado Samayoa– Aycinena, cuyo artículo octavo contempla el mismo caso'? Veámoslo, si no:
"Convienen igualmente ambos gobiernos
coniratantes, para el evento desgraciado de que se suscite alguna diferencia enire cualquiera de ellos y algunos otros de los Estados de Ceniro América, en que ofl'ecerán su mediación, y pro– curarán el arbitramento en su caso y se dal'án
auxilio las paries conlralanles, cuando sea nece– sario, a juicio de ambos gobiernos, para la de–
fensa, en caso que sus territorios sean invadi–
dos" .
Tratado que Barrios iambién consideró con razón hostil a su gobierno, y digo con .. a_6n,
porque, aunque es verdad que por primer com– promiso estaba el ofrecer la mediación y el arbi– tramento, qué confianza puede, prestar un go– bierno ligado con el oiro en alianza ofensiva y
defensiva'? Y asi vernos que en la práctica re– sulfó tan nula esa estipulación de servir de me–
dianero, que no sabemos que Marfínez, en el con– flicto suscitado entre El Salvador y Guatemala, que rompieron sus relaciones como preliminar de la subsiguiente guerra, haya cumplido la parR te referente a la mediación Por qué no se la ofreció a Barrios'? No será ese silencio, que im_ ponía se rompiese el tratado, una prueba o se·
miplena prueba de que su política está supedi– tada a la de Guatemala'? Nosoiros tenemos dé– recho a optar por la afirmativa o negativa en la respuesta; pero pensamos, al fonnular la pre– gunta en presencia de los documentos, que aBa· rrios no le fallaba razón para juzgarlo así En conclusión podemos decir que si de parle
de Banios encontramos que no siempre obro con la prudencia y tino que el delicado caso reque– rís, y más bien se manifestó alguna vez provoca.. tivo y fogoso, (su mismo tratado de alianza con Honduras en aquellas circunstancias era una im–
prudencia temeraria), siempre se mostró anuen–
le al arreglo, para evilar la guerra, que por mu– chas que fueran sus baladronadas, y no pooas sus audacias temerarias, no podía menos de sen.. lir en el fondo su dabilidad frenle El Gualemala, la más fuerte de las repúblicas centroamericanas,
en recursos materiales, de modo que sus anhe..
los de paz eran sinceros y profundamente sen..
tidos.
No así los del Gobierno de Carrérs, cuya te.. sis era enieramente bélica, con el firm.e propósüO de botar a Barrios, cuya polífica le estorbaba á
sus fines parliculares sobre El Salvador. Movía a Carrera la idea de salvar a El Salvadar de la impiedad de Barrios'? O sólo buscaba ejercer en la vecina república un dominio político indirecto sin responsabilidades legales, mediante la impo– sición de gobiernos satélifes'? Lo primero dio el pretexto plausible; lo segundo era indudablemen– te el fin buscado, al impulso de un destino mani–
lieslo, por decirlo así, y que la presencia de Ba· rrios en la Presidencia conirariaba y conirasta~
ba, por lo que cosió conseguirlo al alip precio de sangre y sacrificios. Esto por lo menos eS lo que permiten leer los hechos, a la luz de los do_ cumentos, en sana hermenéufica hisiórica. .
Barrios fue víciima de su carácier indepen– diente y fogoso, que no se dejaba sentar moscas, como reza el dicho vulgar. Su indepen,deneía y
fogosidad de carácter, revelada. aun en sus car– tas privadas a Jerez y Chamorro, lo destacan en allo relieve, como valeroso impugnador de Carrera, con una tesis polífica opuesia a la an~
quilosada del diolador chapín.
-26-
This is a SEO version of lista_historica_magistrados. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »