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bien pronto se convierlen eíl sangrientas y desas– frosas convulsiones

liLa paz y bienestar que disfrutan, hace al–

gunos años, los Estados, data desde que Se con– ceniraron en sí mismos, abandonando la idea de dominarse unos a oiros, bajo la máscara hipó–

crita del Gobierno Federal.

"El Gobierno de Guafemala, sin desconocer lo útil que sería la unidad del país ni dejar de considerar que sólo el tiempo, encargado de rec– tificar las ideas, puede modificar, duda mucho de que fuese oporluno intentar ensayos sin pro– babilidad de éxito, para construir en una sola

nación los cinco Estados, hoy en posesión de una

absoluia soberanía, a la cual ninguno parece

dispuesto a renunciar".

La doctrina separatista expuesta por Ayci– nena, por lo menos en las condiciones dadas de Centro América, no puede ser más clara y cate– górica, aun cuando diplomáticamente se la haya atemperado con las mejores disposiciones de oír pareceres contrarios, como Se hizo al recibir, po– co después, a los comisionados Chamarra y Je– rez, pero sólo para reiterarles 10 que se puede considerar el pensamiento cristalizado en la po– lítica exterior de Guatemala, entonces

Sin embargo, no deja de parecer exiraño que habiendo sido Guatemala la capifal del Virrey– nato colonial, en que se cum.plían las condicio– nes que "suponen un alto grado de civilización

y moralidad", conforme la frase del Ministro de Relaciones guatemalteco, condenatoria implícita– mente de nuestra independencia que no pudo mantener aquel glado de civilización y morali– dad que requería la federación; no deJa de pa– recer extraño, decimos, que se haya plasmado en la propia capifal de la colonia, tesis :I:an se–

paratista, que recomienda la concentración egoís–

ta en sí mismos, pues no se compadece seme...

janta fendencia, nl con la tradición colonial, ni

con la política de influencia o presión guber–

naliva que en realidad prelendia Gualemala da hecho ejercer en los demás estados, poniendo di– rectamente o conhibuyendo a poner gobeman..

tes supeditados a su influencia, ni a su posición

religiosa de sede metropolitana, con relación a

la Iglesia Centroamericana, y posición unitaria que pedía una polífica distinfa, carac:!erizada por

un franco unionismo. Puede considerarse, por consiguiente, esta actitud una de tantas antino–

mias de la historia.

Por eso, no es de extrañar que en hombres de la falla de Gerardo Barrios, celoso de su in– dependencia oficial, como Presidente de la Re– pública eche en cara al Gobierno de Can era, en solemne momento histórico, esa política de do– minio sobre el resto de Centro América, pero re– huyendo la responsabilidad que la Federación o el Gobierno Central echaría sobre sus hombros Son dignas de reproducirse las palabras de Ba–

rrios, dichas en el mensaje que dirigió al Con– greso de su Patria, cuando rotas sus relaciones con Carrera, consideraba inminente la rotura de las hostilidades bélicas. Las dijo para contesiar las siguientes palabras de Carrera, escritas el 5

de Enero de 1863 El. don León Alvarado, agente de Honduras y oficioso interventor para hacer volver al seno de la amistad a los dos gobelTIan– fes: "Si fuera dable esperar que estas causas desaparecieran, yo no vería difícil el restableci– miento de la buena annonía, pero Ud conocerá que la política del señor Gerardo Barrios, con..

traria el sentimiento público de los salvadoreños,

siendo motivo perenne de inquietud y descan·

fianza para las repúblicas vecinas, aleja toda esperanza de que la. paz pueda conservarse".

A estos cargos de Carrera, que implicaban un juicio sobre asunto ajeno a su incumbencia, con±esta Barrios en su Manifiesto al Pueblo Sal. vadoreño, a raíz de la ruptura de relaciones con Guatemala, y en el mensaje al Congreso que con· vacó para poner la siluación bélica en sus ma– nos Dice en el primero de dichos documentos:

"Pero la política del Gobierno de Gua±emala. es éxc1usivista: y de esto han procedido todas las cuestiones con que se ha ensangrentado él.

Centro América. Desde la disolución del Gobier_ no Federal, quiere inlervenir hasJa en la admi. nistración inlerior de los Estados tle Centro Amé.

rica, y pretende también darles dirección en sus

relaciones exieriores; pero sin unirse a ellos por vínculos legales, para no parlicipar de su dema_ gogía, según la expresión usada con frecuencia por El.quel gobernante Así es que prelend.e gozar de ladas las uentajas del mando sin suje. larse a sus cm-gas y eventualidades. Mandar

sin responsabilid.ades es constiluirse en Señor

Rbsobdo: esto quiere el Gobierno de Guatemala y

lo que jamás podrá consenfir el pueblo libre de

El Salvador. Secundar sus miras de exclusivis~

mo, es decir, someterse al vasallaje, es seguir su política conservadora; resistirse a semejante ignorninia, es defección, es anarquía, y desor– den He aquí en pocas palabras, la historia de nuestros días; vearnos los hechos".

Según el criterio del General Barrios, el Go– bierno de Carrera no quería la Unión por sus responsabilidades e inconvenienies indiscutibles, pero en cambio deseaba satisfacer la necesidad de la Unidad centroamericana, por medio de su dominación polífica. en los otros estados, alcan– zada por una decisiva influencia política, por la

incontrastable hegemonía del J?aís, por la inter... vención directa con que ponla y sosienia en

ellos gobiernos amigos y obsecuenfes, cuando no vasallos, especialmenle en Honduras y El Sal. vador, GUS veClnos inmediatos. Jusiifica los he· chos de la polilica de Gualemala lales deduccioo nes'?

No se puede né9'ar que Guatemala lra16 siem·

pre de ejercer su hegemonía política en fotn'\s

de in:fluéllcia, procurando mantener gobiernos 5umisos en El Salvador y Honduras, la guerra misma del 63, es un argumento que por 10 me– nos,. si no establece una convicción, derrama fuerles dudas sobre las intenciones de Guate– mala en Centro América, bajo el Gobierno de Carrera Creó en El Salvador un Gobierno ami– go, opuesto al de Barrios, que era de carácter dema.siado celoso de su independencia. Lo mis– mo hizo en Honduras; y si apUl8lUOS un poco la lUateria, en Nicaragua se le hacía el cargo al Presidente Marlínez de haber amarrado al país al carro de Carrera. El tratado que celebró con Carrera Marlínez, inmediatamente después del fracaso de la Misión unionista de Jerez y Cha– marra, cuyos proyectos rechazó Carrera, al decir

de Barrios en su manifiesto, aun sin examen,

da motivo para esas deducciones o sospechas, pues confiene cláusulas, aparte de su carácter defensivo, que a Nicaragua no le convenía como

10 vimos en el examen de ese tratado

Era fan extendida esa opinión en Centro América, que cristalizada por la oposición en forma de cargo contra Marlínez que su biógrafo don Jerónimo Pérez se creyó en el caso de des–

auforizarla, por estas palabras que por su opor.. iunidad copla aquíl

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