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UN GOBIERNO SIEMPRE EN MARCHA

27 de noviembre de 1963

SU PRIMER MENSAJE AL CONGRESO

Señor Presidente de la Cámara de Diputados. señor Presidente del Senado, miembros de las Cá– maras. compatriotas:

Habría dado gus10so cuanto tengo para no ser quien os dirigiera hoy la palabra.

El más grande dirigente de nuestros tiempos ha caído. víctima del más vil de los hechos de la época. Hoy. John Fitzgerald Kennedy vive en las palabras y obras inmortales que nos legó. Vive en las men– fes y memorias de la humanidad. Vive en los cora– zones de sus compatriotas.

No hay palabras 10 suficientemente elocuentes para expresar el dolor de nuestro sentido de pérdida. No hay palabras 10 suficientemente vigorosas para expresar nuestra determinación de continuar por la zenda del impulso que él le imprimió a la patria.

El sueño de la conquista de la inmensidad del espacio sideral. el sueño de la mancomunidad a ira– vés del Ailántico así corno a través del Pacífico; el sueño de un cuerpo de paz destinado a las regiones subdesarrolladas, el sueño de la educación para nues_ iros hijos. el sueño de irabajo para iodo el que 10 busque. el sueño del cuidado de nuesiros ancianos. el sueño de la igualdad de derechos para iodo norle– americano, sin distingos de raza ni de color de la fez: estos y oiros sueños nortean1.ericanos se vitalizaron con su empuje y su consagración.

Ahora, las ideas y los ideales que él encarnó de modo tan noble deberán traducirse en hechos con– cre±os.

Bajo la dirección de John F. Kennedy esta Nación ha demosirado que posee valor para buscar la paz y fortaleza para exponerse a la guerra. Hemos demos– ±rado que sornas un amigo bueno y en quien se pue– de confiar. de aquellos que anhelan la paz y la li– bertad. Hemos demostrado que también podernos ser un formidable enemigo de los que rechazan la senda de la paz y ±raian de imponernos o imponer– les a nuesiros aliados el yugo de la sumisión a la tiranía.

Es±a nación mantendrá sus compromisos. desde Vie±-Nam del Sur hasta Berlín Occidental. Seremos insistentes en la búsqueda de la paz. incansables en la búsqueda de puntos de concordancia. incluso con

aquellos con quienes discrepamos y generosos y lea. les con quienes hagan causa común con nosotros.

En una época en que no puede haber vencidos en la paz ni viC±oriosos en la guerra. debernos reco. nacer la obligación de equiparar el poderío nacional con la prudencia nacional. debernos estar preparados a un mismo tiempo para el careo de la fuerza y para la lirni±ación de la fuerza. debernos estar listos a de. fender los intereses nacionales y a negociar a base del interés común. Es±e es el sendero por el que de– bernos continuar. Quienes sometan a prueba nues. tro valor. 10 hallarán inquebrantable y quienes bus. quen nuestra amistad la hallarán honorable. D,emos. ±raremos de nuevo que el fuerte puede ser justo en el empleo de la fuerza y el justo puede ser fuerte en la defensa de la justicia.

Seguiremos adelante con la lucha contra la po– breza y la desesperanza. la ignorancia y la enferme– dad en airas países y en el nuestro propio.

Menderemos a los intereses de toda la naCl0n, no de una sección o un seC±or determinado. o de una

colectividad determinada, sino de todos los norle– americanos. Sornas los Estados Unidos. un pueblo unido, con unidad de propósitos.

La unidad norteamericana no depende de nues– tra unanimidad. En±re nosoiros hay diferencia. pero ahora, como en el pasado. podemos sacar fuerzas de esas diferencias. en vez de que ellas nos debiliien¡ sabiduría. en vez de que ellas consigan ofuscarnos. Corno pueblo y corno Gobierno. somos capaces de unirnos en cualquier programa juicioso. justo y cons– iruC±ivo.

Durante 32 años. el Capitolio Nacional ha sido mi hogar. He compartido con vosoiros muchos mo– tivos de orgullo: orgullo en la capacidad del Con– greso de los Estados Unidos para aC±uar. para hacerle frente a cualquier crisis, para hacer que de sus dife· rencias surjan programas vigorosos de acción na– cional.

La bala de un asesino ha hecho recaer sobre xní

la enorme responsabilidad de la Presidencia. EstoY aquí hoy para deciros que necesito vuesira ayuda¡ que no puedo. solo. cumplir con las grandes tareaS a realizar. Necesito la cooperación de todos los norte– americanos. La nación ha sufrido una conmoción profunda y en este momento decisivo, es nuestro de-

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