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« Previous Page Table of Contents Next Page »postulmon y eligieron pma la presidencia de Centro América a Don Manuel José Arce, y este señor nos cuenta en sus Memorias, que desde el día siguiente al
de la toma de posesión, lo comenzaron a combatir, al
principio con intr igas, muy luego por la prensa y final– mente con las mmas hasta que logr mon su caída Fue ese grupa el que armó la guerra de los Estados del Salvador y de Honduras contra Guatemala, y cuan–
do nOS vencieron y se adueñOlon del Poder, se hicieron entre ellos mismos una el uda gU8l ro subió a la Je–
fatura del Estado el Doctor Don Pedro Malina, y a los pocos meses fue procesado y arrojado de la Jefatura por su mismo grupo Le siguió en el puesto el señor Rivera Cabezas y tuvo que dejarlo muy pronto por
las maniobras de sus mismos compañeros Ascendió
luego Don Mariano Gálvez, y éste, como más hábil, pudo sostenerse por algunos años, pero en medio de una oposición provowda y sostenida por el revoltoso Drupa, que no se dio punto de .eposo hasta que logró derribar a su camarada con la ayuda decisiva de los cachurecos En 1848, reciben de nuevo el Poder y se lo disputan como canes hambrientos en el término
de cuatro meses cambian has veces de Presidente,
hasta que el tercero, el General P.aredes, los abandona y permite la vuelta de Carrera Al aproximarse éste a la capital, Barrundia, Escobar, Irungaray y Don Lo– renzo Montúfar (quien, por supuesto, se había afiliado a este grupo) salen huyendo hacia los otros Estados Intrigan en el Scrlvador y en Honduras para traer de nuevo la guerra a Guatemala y lo logran al cabo de
dos años, pero con la denota que sufrielon en los
campos de la Arada, quedaron muertas para siempre sus esperonzas de recuperar el Poder Era absolutCl–
mente imposible gobet llar con una agrupac.ión política
en la que todos eran dirigentes, y cada uno quería el gobierno para si y perra retenerlo indefinidamente Fuera de ese pequeño grupo de ambiciosos, todos los hombres distinguidos del partido liberal, que con– taba entonces con personalidades de primer orden, gobernaron o colaboraron con el Gobierno durante la administración de Carrera El sabio Don Miguel de
Larreinaga, aunque ya muy anciano, fue P¡8siden1e
de la Asamblea Constituyente durante varios períodos Dan Alejandro Marure, una de las glorias más legiti– mas del partido liberal, tomó una participación muy activa, como miembro permanente del Conseja de Estado y Vice-Presidente de la Asamblea El sabio Doctor Don Mariano Padilla, fue Diputado, Ministro, Director de la Sociedad Económica y uno de los miem– bros más prominentes del Claustro de Doctores de la Universidad, el Doctor Don Pedro José Valenzuela, fi– guró siempre en el Consejo de Estado, fue Magistrado y Regente, durante un período, de la Corte de Justi– cia, el escr itor Don Ignacio Gómez, desempeñó altos puestos en la Sociedad Económica y en la Universidad y fue Diputado durante un período, Don Felipe Moli– no, el más distinguido entre los hijos del prócer Don Pedro Malina, desempeñó hasta el dio de su falleci– miento, ocurrido en 1855, el importante puesto de Mi– nistro Plenipotenciario en Washington, Don José Mariano Vidaurre, Don J Domingo Diéguez y Don Raymundo Arroyo, a más de Consejeros de Esiado fueron Diputados y Magistrados, y Don José Venancio
López, uno de los grandes prestigios del liberalismo,
fue nada menos que Jefe del Estado dur ante algunos meses, Presidente de la Asamblea Constituyente, Re– gente de la Corte Suprema de Justic.ia, miembro per– manente del Consejo de Estado, Diputado en todas las Asambleas, etc, etc A esta lista hay que agregar la de los diputados de la minoria liberal de la Cámara de Representantes Don Miguel García Granados, Don Buenaventura Lambur, Don José Maria Samayoa, Don Francisco Alburez, Don Doroteo J Arriola, Don José Antonio Larrave, etc, etc Todos estos hombres representaban al genuino partido libetal, y con sus talentos contribuyeron poderosamente al progreso de Guatemala uurante aquel periodo de su I-listor ia Al lado de los liberales y formando el centro gu–
bernarncntal, un grupo de conservadores que, por el avanzado libelalismo de sus principios políticos, am–
bos partidos los contaban entre sus adherentes. Eran éstos Don José Mar iano Rodríguez, Don José Anto– nio Azmilia, Don José Maria de Urruela, Don Manuel Arr ivillaga, Don José Mar iano González, Don Marcelo Malina, (ex-Jefe del Esto do de Jos Altos) Don Marcial Zebadúa y Don Joaquín Durán Los más jóvenes de este grupo erun Don Manuel Ubico, Don Manuel Joa– quín Dardón y ios Doctores Don José Luna y Don José Fur fán Todos ellos ccupar on los pr imeros puestos de la Administración
A la derecha de este grupo podemos situar a Don
Luis [3atres/ Don Manuel Francisco Pavón, Don Juan
José y Don Pedro de Aycinena, Don Juan Matheu, al célebre jurisconsulto Don José Antonio Ortiz Urruela, Don José Náxera, Don Manuel Echeverría, Don Andrés Andreu y Don Manuel Cerezo
For maban la e.xtr ema der echa un conjunto de eclesiásticos tan notables como no los ha vuelto a te– ner nuestro pais, descollando en primera fila Don An– tonio de Larrazábal y Arr ivillaga, quien representó
muy honrosamente a Guatemala en las famosas Cortes
de Cádiz r siendo uno de sus Presidentes
l
el Canónigo
Don José Maria de Castilla, prócer de nuestra Inde– penuencia y uno de los hombres más ilustrados de su época, el historiador Don Francisco de Paula García Peláez, los Doctores Don Bernardo Piñoi y Aycinena y Don Jor ge de Viteri y Ungo, el Doctor Don Basilio Zeceña y Don Fernando Antonio Dávila Todos estos fueron Consejeros de Estado, Ministros o Diputados. hguraban también Don Javier y Don José María Ba– rr utia, más tarde Obispos auxiliar es del Arzobispo García Peláez
Todavía tenemos que agregar a la lista general tres nombr es glor iosos para Guatemala el de Don Antonio José de Irisarri, prócer de la independencia suramericana, Dictador de Chile, militar, político, di– plomático y publicista notabilísimo que llenó el Continente Americano con la fama de sus escritos
Desempeñó IrisOl ri¡ nuestra Legación en Washington,
desde la muerte de Don Felipe Malina Le sigue in– mediatamente Don José Batres Montúfar, el príncipe de nuestros poetas y uno de los más notables de América en opinión del sabio Menéndez y Pelayo. Batres pr estó sus servicios en el cuerpo de artillerí(J, fue Diputado y Gobernador de provincia Por último, nuestro inSigne novelista e historiador, Don José Millct
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