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« Previous Page Table of Contents Next Page »convencido de ello, que en su proclamo bélico del 8 de Moyo del 71, a que ya nos hemos referido, decía
a los guatemaltecos l/Venid a mí y seréis felices!"
i Pobre Don Miguel! i Dios lo haya perdonado!
Si a pesur de todo se insistiese en que el régimen
del Presidente vitalicio era dictatorial, en todo caso no sería Rafael Carrera el dictador sino Luis, como muy claramente se desprende de la carta que hemos co– mentado. Pero, ¿quién era ese Luis? ¿Ese finan–
ciero incapaz
l
ese mentecato imprevisor y terco
1
ese
imbécil, en una palabra? Pues nodo menos que el propio hermano político de Don Miguel, Don Luis Ba–
tres Juorras, casada con Doña Adela García Granados.
¿Y s'lría realmente tan imbécil? Don Lorenzo Mantúfar, refiriéndose o una junta de notables convo– cada por el Presidente Paredes para decidir si se per– mitía la vuelta de Carrera, dice en sus Memorias la siguiente "Foliaba lo voz decísiva la de Luis Batres
Juarros, a quien los serviles consideraban más infali–
ble que el Papa
"Tadavia no se había reunido el Concilio Vatica' no y no era dogma católico la infalibilidad del Sumo Pontífice Pero en Guatemala era ya dogma servil
la infalibilidad de Luis Batres Juarros.
l/Yo recuerdo ahora a una señora guatemalteca
que había visitado el santuario de Esquipulas, tenien– do un negocio de importancia y arrastrado por la re–
putación de Luis Batres Juarros, consultó con él "Al volver a su casa la familia le hizo esta pregunta. ¿Cómo te fue con Luis? y ella respondió
"me fue como con el Señor de Esquipulas" Y desa– rrollando la comparación agregó "Al /legar a Esqui· pulas me dijeron que el señor sudaba, subí. al camarín
y no la ví sudar. Me dijeron que abría y cerraba los ojos, y yo no ví tal coso Así me ha sucedido ahora
Me dijeron que Luis era un prodigio, que acierta en
todo y que lo esclarece todo yo fuí a ve,{a, le hablé
de 'mis negocios y salí de su casa tan o obscuras cama había entrado"
. "En lo junta de que se trata faltaba la voz in fa'· lible iba a hablar Luis Bo'tres y al fin dijo, sentado en un sillón, con la cabeza vn tonto inclinada, con las
manos juntos y frotándolas suavemente y mirando a Urrue/a que el señor Manuel Joaquín Dardón pen– saba muy bien Continuó Batr es haciendo la apolo– gía de Carrera, y dijo que el decleto del ¡ 3 de Septiembre (el que condenaba a muerte a Rafael Ca–
rrera si volvía o pisar territorio guatemalteco N del A) na era ley.
Batres no consideraba como leyes los disposicio· nes legislativas que no estaban de acuerdo con sus
opiniones ll
•
En la "Reseña Histórica" aparece Don Luis Ba– tres como el factotum del gobierno de Carrera, de Batres-Carrera como lo llama Don Lorenzo Montúfar ¿Y
por qué erd el factotum si ni siquiera era Ministro? Don Luis sólo ocupó la cartera de Hacienda y Guerra
dura.nt~ el primer año del nuevo régimen, de Mayo de 1839 a Julio de 1840, y d~spués durante la crisis de 1 ~4e, que entró al Ministerio de Gobernación para
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preparar la entrega del Poder a los liberales, conforme al consejo que había dado a su fiel amigo y aliado el
General Carrera En esta ocasión su ministerio no
duró más de seis meses Pero ya sea porque su par– tido lo consideraba muy capaz o porque desde el pri– mer momento fue el hombre de toda la confianza de Carrera, el consejero escogido por él, lo cierto es que siempre fue electo en primera fila para el Consejo de Estado, que en los primeros tiempos se llamó Consejo de Gobierno y también Consejo Consultivo Como estos Consejos formaban el verdadero ministerio y de ellos fue siempre Don Luis el jefe eje hecho, su inter– vención en Jo política correspondía a la que ejerce en Francia, y en todos los países parlamentarios, el Pre– sidente del Consejo de Ministros En este carácter contestaba las interpelaciones de la Cómara, a la cual pertenecia como Diputado por el distrito de la capital Si la mayor parte del tiempo la dirección de la política estuvo en manos de Don Luis Batres Juarros no se crea por eso que el de COI re ro fue un régime~
unipersonal, absorvente y exclusivista Lejos de Ser
así, su mayor mél ita consistió precisamente en la des~
centralización del Poder y en la participación que en él tomaron todos los ciudadanos distinguidos que ha. bía en el país Esto pOI eceró una de esas alabanzos estereotipadas que se adjudican todos los regímenes
de fuerza
J
pero en este caso se puede¡ sin ningún
riesgo, desafiar a los incrédulos a que citen un sólo nombre de persona de algún valer que no colaborara en aquella situación política los que no figuran en el Consejo de Estado, en la Cómara de Representan– teS o en lo Magistratura, se enCllentran infaliblemente en los puestos directivos de las grandes corporaciones, que eran otros tantos ministerios El Consulado de Comercio tenía a su cargo todo lo relativo a las co–
municaciones, puel tos, caminos, etc, con rentas
asignadas que manejaba a su arbitrio La Sociedad
Económica, manejaba también sus propias rentas y
tenía a su cargo los ramos de artes e industrias, y la divulgación de conocimientos útiles a la agricultura A cOlgo de la Universidad, (que era perfectamente autónoma y que disponía de capitales propios a más de los subsidios del Estado), estaba todo lo relativo a
la enseñanza pública y al fomento de la culturd Y
por último la Beneficencia, que como la Universidad, vivía de sus propios capitales y de subsidios del Esta– do, yero manejada con entera independencia por sus
juntos de gobie, no, llamadas Hermandades
Durante el primer período del régimen, del J 3 de Abril de 1839 01 J 6 de Agosto de 1848, fecho de lo solida de Carrera para la expatriación, el país fue gobernado alternativamente por los conservadores y
por los liberales, y a partir de 1849, por una coalición de ambos partidos, que casi llegaron a fundirse en uno sólo Con los únicos que no gobernó Carrera fue con los extremistas del bando liberal, con el grupo de los exaltados a quienes llamaban fiebres, porque
con éstos nadie pudo nunca gobernar, ni siquiera ellos mismos Formaban esta rama, que acaparó el nom~
bre dé liberal, el Doctor Don Mariano GÓlvez., el Doc– tor Don Pedro Moliha, Don José- Francisco y Dor1'Jaan Barrundia, Don AntonIO Rivéra Cabezas, Don Bernardb Escobar y Don Manuel Irvngaray Estos fueron los que
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