This is a SEO version of RC_1965_12_N63. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »l'lO el'lcuenfl a á nadie que quiera irabajar por
él. "1 1 1 . d :En caso de guerra CIVI , e 8}: ranJero a-
be obser'lar la mas completa neullaJidad, lo
debe no solamente ~ara ?alv';lr SU~ lu.l:ereses
n caSO de reclamaclon, SIno ramblen por no
e tra'e r la desconfianza pública sobre los de–
~a' s extranjeros presenles ó venideros. He di-
D' . d b' cho en oira p~r±e que n.o se e_ lB ±e~ner esa
co-tumbre ndlCula, y sIn emhargo ',an fre– c.:ente entre los inmigrantes, sobre todo los poco ilustrados, de encontrarlo lodo feo ó malo comparando si.empre cuanto se ofrece
á sus' oios con Londres, París, Nueva York 'Ú
oiras capitales. Nada lTIas injns±o, absurdo y repugnante como esias comparaciones, que
están muy lejos de probar que el que las ha– ce tiene sentido comun, y no le ploducen ofta ventaja que la de indisponer contra sí mismo las personas que lo escnchan. Es ab–
solufamenfe necesario que el inmigrante abandone esta pretensi.on funesta, que con–
siste en creerse superior á los hispano·arneri– canos, por la simple razon que eg exlranjero. Puede suceder que sea superior á varios: eso
depende de la inshuccion que recibió; pero
en general los operarios, ó gente per tene– cien±e á una clase lTIercenaria cualquiera de
Europa, tienen que pasar lTIuchos años antes
de auquiJ ir la expmiencia del país que tiene
01 último indio. l\ñadiyemos, en Sin, esla ob–
servaciol1, y es que nunca, y bajo ningun pre–
texio, 6e debe burlarse, pública ó privada– menle, del modo de celebrar 1as caremonias del cullo nacional.
Los Nicaragüenses deben ±ambien por su
lado evifar ele COl'ne:l:e1.'" esa injusticia tan co–
mun entre ellos, y que consiste en concluir
de lo particular á lo general, y, pOlo Un ex–
tranjero malcriado, acusar á los "extranje– ros" de no tener educacion.
XIV
Las precauciones sanitarias para el uso de los inmigrantes plleden resulUirse en una
sola palabra: higiene. En los países cálidos el exceso de trabajo, de desvelo, de bebidas al–
cohólicas, en una palabla, el exceso, cual– quiera que sea, es funesto; las enfennedades venéreas son agudas y graves.
Acostumbrarse lo mas pronto que se pue– ela al modo de vivir del país, introduciendo en este régimen únicamente la regularidad de las horas y las modifica ciones que se tie– ne la seguridad de poder continuar siempre, llevar f¡'anela y resistir á la lnalhadada ten– dencia que tienen todos los recién llegados
~ara andar en cuerpo de carrlisa, ó para ves–
hrse con géneros demasiado ligeros; evitar
de _salir al sol ó al sereno sin sombrero y de
banarso en 103 ríos durante las horas mas ca–
lientas del dia, nunca apagar su sed con agua pura, pero codarla con algunas gotas de
ct.ta1quierB cosa, como limon, vinagre, agtlar–
~ente, té, etc... , el trabajo de oficina de no– e e y con lámpara es peligroso; jamás dor-
Inir en el sol, en la luna ó en el sereno, y ha– cer lo posible para sopodar una cobertura
en la cama. r:vltar las corrientes de aire, so– bre lodo cuando está uno sudado, y las ven–
lanas abierlas de noche. En el caso de mo–
jarse, sobre todo los piés, mudarse tan pron–
io COrrtO es posible, y beber luego una in{u–
sion cualquiera calienle, aun si fuese sola–
mente agua de azúcar calentada y codada
con aguardienle.
Vigi.lar constaniemen.te sus nl.uebles, co–
fres, ropa, eíe... y no dejar nada en el suelo,
sobre todo de noche, por -!:em.CJY al corcwhen.
En el caso de enfermarse 11.0 debe uno alnedrenfarse; el ten'lot' agra.va frecuente– mente, sobre todo en la raza blanca, enfer– medades muy inocenles al principio. Las enfern"ledades de los país ea calientes son vio– lentas, pero reducidas á un número 'tTluy pe–
queño, y con un poco de alencion es fácil co–
nocerlas hasta el punio de cnrarse unO á sí
mism.o en pleno cOl1úcintienlo de causa To–
das esas enfennedades están acou1.pañac1as
de una calentura ma.s ó menos pTonunciada.
La calentura propiamenle dicha es la enfer–
medad rnas comun. Su ±rafanljenio eS casi maiemáficc: un von1.i!ivo, un pu.rganie, y des–
pues un an±iperiádico cualqui.era, en general
el fluHa±o de quinina, hasta vencer la :fiebre:
las funciones" orgánicas se l·establ ecen fan
pronto con,o cesa. aquella. De todos m.odos,
se tendrá mucho cuidado en evitar los re1TIe–
dios caseros, los consejos de los vecinos, y so~
bre iodo los de las veninas, y, cuando sea po–
sible, se Inande llamar á un rnédic;:o y se ha– ga cuidar segun las reglas de la telapéulica.
Ning-un experin1.ento Ú observacion ha
permitido hasta ahora comprobar en Nicara– gua la influencia del clÍlna sobre las diferen–
fes razas de hOn1.bl·es, de modo que es muy
d;fíc;l dar una idea anticiparla de los resulla·
dos mas ó menos tnórbidos de la acli.tnaia–
cion. Hay lugar para suponer que las enfer– medades del pulmon depel1 restablecerse
muy pronto: los numerosos caSos de fisis y
otras afecciones de los órganos respiratorios que se observan en el país, son debidos al so– brecruzamiento desarreglado de las razas, y sobre todo á los enlaces consanguíneos: el cHma no tiene influencia alguna sobre ellas.
Por cuanto á las afecciones reuInatisrnálicas,
empeoran por la constante l1umedad de la
a:bn6sfel"B, á la vez que m.tlchas se vuelven
crónicas. Cuando ha habido epidemias, nun– ca se ha observado que se desarrollaban con mayor fuerza enlre los extranjeros, y es un hecho reconocido que aquellos, en general, gozan de mejor salud que los propios nati–
vos, debido sin duda á que Se cuidan mejor. Una precaucion siempre buena se,·ía hacerse vacunar anies de su salida de EU1-opa. Nun–
ca se ha observado lampoco que las mujeres de los exlranjeros hayan tenido que sufrir en– fermedades ó peligros especiales en casos de preñez y la menstruacion, como tambien los parios se verifican con la mayor regularidad.
273
This is a SEO version of RC_1965_12_N63. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »