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la lile58. en que escribía el lv1inisiro 'Y a la altura del pecho, 10 que :no pGrcibió por su fuerie miopí.a. Volvió a sentarse a es~

cribir siempre con la ventana abieda, y un segundo disparo volvió a resonar, y el Minis±ro se desplomó boca abajo sobre la mesa en que escribía, con el pómulo y

mandíbula izquierda desírozados por el balazo, que además le penetró bajo la cla– vícula saliéndole por la espalda.

El Presidente Martínez inmedia±mnen– ±e después, llegó a la casa del suceso; or– denó la captura del Gral. Manuel Rivas, presunto autor del hecho e impartió las medidas necesarias para la atención mé– dica del herido, que por mucho tiempo es–

tuvo entre la vida y la mueríe, salvándose a costo de muchos sacrificios.

Desde el momento de este crimen, hu– bo en el país gran efervescencia política cada vez en aumento, con rClofivo de la prisión del Gral. Barrios, motivo por el cual los municipios adiC±os al Presidente Marfínez cón objeto quizás de que se jus– ±ificase la entrega de Barrios al Presidente Dueñas de El Salvador, levantaban aC±as pidiéndole esa entrega como una medida de tranquilidad; como se ve, en la del Mu– nicipio del pueblo de SAN FELIPE que tex– ±ualmen±e dice:

"En el pueblo de SAN FELIPE, a los trece días del més de Julio de mil ocho– cientos sesenta y cinco, Reunida la Corpo– ración Municipal convocada extraordina– riamente por el Alcalde 1 9 que la preside, a exiíación del vecindario conmovido por el suceso aciago que ha ocurrido la noche de ayer, en que dos o tres asesinos aten– ±aron contra la vida del señor Ministro de Gua.l:ernala Don Enrique Palacios, y le die– ron una modal herida en la cara, produ– ciendo con este atentado vil la deshonra del pacífico pueblo leonés. Considerando: que semejantes hechos no los puede ver con indiferencia SAN FELIPE, no solo por el descrédito que con ellos se hace a esie Departamento y a toda la República de Nicaragua, síno también porque aten±án– dose contra cualquiera de las personas que representan a los demás gobiernos de Cen– ±ro América amigos y aliados de Nicara– gua, se atenía y se procede contra el de esía República. -- Por tanto, para no dar lugar a sucesos más funestos, cuya consi– deración alarma a los pueblos y obliga a que los ciudadanos congregados se procu– ren por sí roísmos su defensa contra los pocos e insignificantes malvados, a quie– neS tal vez la flojedad de las leyes, im– propias para estos aC±os, es el motivo que los provoca a semejantes crímenes; con estos fundamentos, la Municipalidad y ve– cindario que representa, acuerdan:

1 9 • Se exi±a al Gobierno para que pro-

ceda en este caso como lo demanda la sa– 1ud de la República, que es la primera ley de las sociedades, procurando que sin pér– dida de tiempo se escarmiente a ]os ase·· sinos conforme a la ley.

2 9 • Que en atención a que la perma– nencia en esta ciudad de Don Gerardo Ba– rrios ha dado ocasión al desgraciado acon– tecimien.to que hoy se deplora, y amenaza la perpetración de oíros más, es de abso– 1uta necesidad hacerlo salir del país, po– niéndolo a disposición del Gobierno de El Salvador, su Juez natural, bajo condicio– hes que honren al país y obsequien la hu– manidad.

3'\ Que esta Municipalidad y vecin– dario que suscribe, fírmes en sostener al Suprem.o Gobierno, 10 apoyarán y auxilia– rán con todas sus fuerzas y recursos.

4 9 • Que se certifique esta acta por la Secretaría y se eleve al conocimiento del Supremo Gobierno. Con lo que se conclu– yó esia aC±a que firn1.an los que aparecen por ante el infrascrito Pro-secretario, que da fé. - Felipe Granera, Alcalde 1 9 • - Jo– sé M. Salazar, Regidor. - Hermenegildo Salidas, Juez de AgricuHura. - Luis Ve– lasquez, Pro-secretario. - Ma±ías Carva– jal, Fru±o Vargas, Francisco D. Zapata, Mi– guel Noriega, An±onio Soto, Julián Mora– les, Tomás Morales, Pedro García, Simón Vílchez, Santiago Orozco, Isidro Toval Juan Juárez". '

(Biografía del del Gral. don Tomás Marfínez. Jerónimo Pérez).

El primitivo San Felipe, o su formación

primaria.

Por insignificante que sea la impor– iancia de un pueblo, siempre se hace ne– cesario y de inierés conocer su raíz pri– maria u orígen de formación. Cada urbe, cada conglomerado humano tiene su cau– sa propia y exclusiva de vida, porque cada Una representa las necesidades sociales del hombre como el produ.cio exaC±o de los Hempos. Por ésto, cada pueblo tiene su propia contestación ante la interrogante de su pretérito.

Pero al inquirirse acerca del primitivo SAN FELIPE de León; de encontrar su for– mación prilnaria, nada nos dicen las his– torias. Es±o se debe a dos grandes mo±i– vos: el primero, a la destrucción que de nuestros documentos históricos han hecho los constantes saqueos de los piratas, y so– bre ±odo, a los incendios y devastaciones de las con±ínuas guerras civiles; y el se– gundo, a la incuria y abandono que para llenar esos profundos vacíos han tenido los gobiernos.

Sin embargo, a pesar de este despre-

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