This is a SEO version of RC_1963_10_N37. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »do Chamarra, Ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública, Carlos Cuadra Pasos, Mi– nistro de Hacienda don César Arana, Ministro de la Guerra don Carlos Zelaya.
Inmediatamente acepté el nombramiento pero me pe'rmití objetar a don Diego, de que era imposible en la situación que venía atender bien las dos carteras y que era mejor separarlas
y nombrar Ministro de Instrucción Pública. Al día siguiente don Diego me dijo que separaría–
mos las carteras, y que sería nombrado Ministro de Instruc,ción Pública don Juan Ruiz, pero que haría el nombramiento hasta después del quince de Septiembre porque deseaba que yo pronuncia–
ra el discurso de la Jura de la Bandera.
Me resultó un verdadero obsequio el discurso que me encomendó don Diego, después de los ejercicios fogosos, exaltados, de tonos destinados a convencer conmoviendo, y ahora me lle– naba la plaza de la República con un auditorio formado de niños y jóvenes que en escuelas y
colegios cursan el bachillerato, y un gran público de curiosos, con el mismo ánimo de escuchar sonriente mis palabras.
El tema que desarrollé fue el explicar por qué se prefirió para celebrar la Independencia el día 74 de Septiembre marcado con sello histórico cincuentiséis años después de la separación de la Madre Patria verificada el quince de Septiembre de 7821. La Independencia a los países de Centroamérica le fue se puede decir obsequiada por las autoridades mismas españolas; ningún hec;ho,de lucha aumentó su significación y correspondimos por disolver la unidad Centroamericana q!.Je ,nos fue entregqda.
En cambio el catorce de Septiembre fue el esfuerzo heroico de un pueblo que defiende su
libertad. William Walker, no fue un aventurero vulgar, vino representando una enorme cues– tión que se debatía en su tierra los Estados Unidos de Norteamérica, y cuya trascendencia no sólo
era hemisférica sino universal, me refería a la esclavitud. Lo comprendieron así dichosamente los c;lqs pqrtigos ,históricos y sus caudillos Gral. Tomás Martínez y Gral. Máximo Jerez, en fecha benditq, doce de Septiembre de' 1856, depusieron sus partidarismos y se unieron para enfrentar–
Se al que detentaba nuestra soberanía y pretendía esclavizamos. La lucha fue heroica. San Jacinto fue su expresión con sangre en página honrosísima, pero Granada en gesto heroico quedó totalmente destruída afirmando entre cenizas y escombros su amor a la libertad en todos los gran– des conceptos humanos.
y yo veía con qué interés me seguían aquellos Jovenes todos ellos uniformados, los ojos muy abiertos y sus corazones a flor de labios que me aclamaban y aplaudían. Mi sensación era
de ternura y así le pedí que me asistiera a la elocuencia, me sentía como en nuestros lagos cuan– do sopla el viento del Pacífico que se ponen calmos y apenas se encrespan en pequeñitas olas que valen como sonrisas de la naturaleza. Aun hoy, cuando veo el retrato que guardo de esa apacible jornada de mi vida de orador, se embriaga mi alma en buen vino y me pregunto en mi
ancianidad cuántos de esos jóvenes de entonces que ya supieron de la lucha de la vida, que hoy tal vez son abuelos habrán triunfado y cuántos habrán saboreado las amarguras de sus propios fracasos. Quiero suspender estos recuerdos que me llevan lejos con una suave brisa que alarga– ría el capítulo demasiado, Lo cerraré pues copiando el texto del discurso en su final.
l/Somos un pueblo libre, y libres hemos de ser mientras no nos precipitemos en el abismo por apartarnos, imprudentes, de nuestra propia sustancialidad. Muchas veces nos entretenemos
en mirar con temor hacia los lados del camino en donde está la llanura sin peligros, y volvemos la espalda CJ la selva intrincada y oscura en donde nos acechan falsos ideales y disolventes dúc–
trinas, que establecen la negación sobre las ideas sustentadoras de Dios y de Patria
-186-
This is a SEO version of RC_1963_10_N37. Click here to view full version
« Previous Page Table of Contents Next Page »