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« Previous Page Table of Contents Next Page »El país se habria orgartizado bajo un solo gobierno, queriéndolo así el General Barrios, a quien siempre hablé i siempre he escrito en ese sentido i con toda franqueza. Lo demás son menudencias en que no me fijo.
Incluyo a mi Juanifa una carla de las niñas Bo– nilla, a quienes hice su visita. SalúdenIne VV. a la niña Conchila i demás amigos i axnigas. Manuelito está aquí bueno. A Ramón lo espero de día en día, porque me ha escrito que pronto saldrá de la Unión. Tal vez vendrá con Samuel que fue a la feria. Explí– quenrne en confianza, cuando se hace, o por qué no se hace el casamienfo de José, sobre lo cual solo he visto un párrafo de mi Paulifa a Grego. Selva. Saben cuan– to desea se realice su afmo. padre que los abraza
MAXIMO
***
Washinglon, julio 7 de 1881.
Mi mui amada Pauliia.
No he recibido carlas posteriores a las que con– testé por el último correo, pero es probable que hoy me llel¡Juen, y te lo diré por adición a ésta. Espero tener Slempre noticias favorables de tu imporlante sa– lud i la de toda la familia. La mía continúa sin nin– guna alieración. Ha ocurrido una gran calamidad na– cional en este país, que es el atentado cometido con– tra la vida del Presidente Garfield el 2 del presente a las 9 de la mañana. Un tal Carlos Guiieau de Illinois descargó al Presidente dos tiros de pistola, causando una herida de poca significación en un brazo, i otra gravísima en el cuerpo, de atrás para adelante, pene– trando la bala por entre las costillas i quedando aden– tro, según se cree, depositada en la parle inferior del hígado, lo que parece que aun no se asegura exac±a– mertte ni menos se ha podido extraer la bala. Al prin– cipio no se dudó que Mr. Garfield moriría dentro de mui pocas horas, se pensába qúe no llegaría a la no– che. Este sriceso ocurrió en la estación del ferrocarril del Potomac, aquí en el centro de la ciudad, en mo– n1.entos ·que el Presidente iba a tomar el tren para ir a ver a su esposa, a quien hace pocos días acompañó a Longbranch, en donde ella ha permanecido pasando la cOtlValescencia de la mui grave enfermedad que tu–
vo i de que te hablé en otra carla. La Sra. hubo de venírse a la carrera, i casi no se esperaba que llegase aquí a tiempo de ver Inorir a su esposo: la distan– cia es poco menos que a Nueva York. La Sra. hizo dar a la máquina toda su fuerza, en la velocidad de la carrera se quebró una pza. de la máquina que une las ruedas; i así se corrieron cerca de 2 millas sin po– der parar, de suerle que fue un milagro el que las ruedas no se salieran de los rieles, lo que hubiera he– cho pedazos el tren i los pasajeros. Ve qué cÚInulo de de·sgracias ha estado a punto de suceder en esa fami– lia, pero la suerle de esta, después de las alternativas más alarmantes, ha cambiado bastante en favor: el Presidente aun vive; i en los dos últimos días los peo~
res sintomas han ido en disminución. Sin embargo, la naturaleza del caso es tan grave, i pueden presen– tarse todavía tantos incidentes, que se está lejos de tener confianza en el restablecimiento. Me he esten– dido sobre esto, i es que he sentido mucho int.erés por la vida de Mr. Garfield, principalmente por la esposa, que me parece tan buena i tan digna de considera– ción, de quien te dije algo en oira caria. Te confé que la empezo a enfermar la elección de su marido, i des– pués la llegaron a poner grave los disgustos de este con varios republicanos importantes, i la continua mo– lestia de todo el mundo inferpón.iéndola para todo. Se ve, pues, qua ha sido mui aflíjida, i sin embargo, na– die más valiente que ella en la actual crisis. Todo
eso, agregado a cierto otro motivo de carácter centro– americano me ha hecho sentir vivo interés en este lan– ce, tal que me 10 han· echado de Ver los periódicos, en los cuales, refiriéndose en general a los diplomáticos, solo han hecho especial mención del Ministro inglés i de mí I del más grande i del más chiquito). Volvien– do al asesino Guiteau, es un hombre atarantado que pretende haber hecho Inucho· en la elección de Mr. Garfield, en la que ciertamente anduvo de arriba a abajo, aunque se dice que sus trabajos eran tontos e inútiles. Pero él se cree con grandes méritos, i ha es– tado pretendiendo que lo premie el Gobierno con una misión diplomática en Europa, después bajó a solici– tar un Consulado; i no pudiendo dársele nada, i aun habiendo sido necesario dar orden de no dejarlo en– trar a la Casa Blanca porque ya se hacía demasiado molesto, de aquí ha resultado su furioso enojo contra el Presidenfe. Entiendo, pues que Guiieau es un mono maniático, i parece cosa bien averiguada que obró por sí solo, que no tiene un sólo cómplice, ni menos hai algún complot político en este caso. Es que aquí cual– quier malcriado le puede dar una pescozada al Presi– denfe, porque no se acostumbra custodia chica ni gran– de. Solo ahora han puesto como 10 soldados en la Casa Blanca, cuidando las puertas de las barandas alrededor que forma una enorme manzana, i el objeto es que· no enire todo el mundo, sino solo cierta clase de gente, pues es mucha la que se agolpa a saber no– ticias del enfermo. Sin distinción de parlidos, se mues– tra ansiedad por la vida de éste. El ha sido mui buen hombre, i su Señora aun más estimable.
Después de tan largo cuento, i mientras me llegan carias de UU., no tengo más que repetir los abrazos a nuestros hijos e hijas, i chicuelos, con muchas saludes para amigos i amigas, i concluyo protestándote el in– variable amor i reconocimiento de tu apasionado
MAXIMO
El final de la tira adjunta es una de las mencio– nes referentes a Ini; te será agradable que te la tra– duzcan José i Ramón. El otro motivo de carácter cen– tro-americano que atras te indico, para Ini interés por la vida del Presidente, es, que éste i el Secretario de Estado Mr. Blaine, han estado mui fuertes sobre Unión de Centro-América. La cosa aquí ha estado con ellos seria i mui en caliente, i no se si sería lo mismo con los que les sucedan en el caso- desgraciado. Esto es confidencial, solo cOInunicable a nuestros amigos otras veces indicados. Y dehes saber que yo no he sido esta vez el que ha tomado la iniciativa, lo que es tanto mejor. Pero si ocurriera el cambio de personas i de planes, me sucedería lo de aquel que se iba queInan– do por el camino, i se halló unos caites, pero sin co– llundas. Te incluyo oira tira del "World" de New York, porque contiene una caria conversación de Mr. i Mrs. Garfield. QUe traduzcan más José i Ramón,
JUUO 8
A úllima hora me llegan tu estimable Carla i la de mi Juanifa, fechadas el 4 del mes anterior, pero ya sin más tiempo que para decirle que quedan en mi poder, a cuyo fin he tenido esfa sin cerrar hasta esta hora de la salida del correo. Me deja lleno de pesar la carla de mi Juanita, en que me habla de la calentura de 4 días que tuvo Maximifo, de las dificultades de chichigua . i tantos conflictos i sufrimientos físicos y morales. No sé que decirles. También queda en mi poder la estimable carla de Miss· Dee, a quien siento aplazar la debida contestación para el siguiente co– rreo, mandándole enire tanio expresivas saludes. Ve.
(l'Úbl'ica)
Hoy el Presidente continúa bien, tal vez no se muere.
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