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a:!:enta la fortaleza de la naci6n que exige, en serio, monstruosidad tamaña, que pu– diese imponerle el tremendo esca,rmiento a que, sin apelaci6n, se ha hecho acree– dora ante la conciencia universal y hu– mana! ¡Mire usted que es desvergüenza, -por no llamarlo crimen,-querer tratar a un jefe de Estado,-así sea éste levan– tisco, pequeño y débil como Nicaragua,– con quien la víspera se mantenían bue– nas relaciones internacionales, igual que a un azotacalles! ¡Qué pretensi6n! ir a des· poseerlo de su investidura que el mundo entero ha reconocido,-así sea ésta de ori– gen espurio o defeC±uoso,-aprehenderlo con agentes armados y extraños a su pro– pio país, y llevarlo por cordillera, mania– fado y encarnecido, hasta la presencia de magistrados extranjeros para que lo en– juicien y sentencien a lo que haya lu–

gar... ¿Para cuándo los rayos, las lluvias de fuego y los cataclismos? ¿de qué sirven los siglos que la humanidad lleva de pe– nar y penar en demanda angustiosa de esta civilización con que tanto nos pavo– neamos hip6critamen±e, si cualquier día Iqué digo cualquier día! si de continuo, 10 mismo hombres que pueblos, s610 amparados en su riqueza y en su fuerza, han de permitirse los peores atropellos y atentados, con la certidumbre de que han de quedar impunes, y aplaudidos inclu– sive, si fruncen el ceño? ..

¡Ah, es el salio atrás !Y finca 10 malo, en que pueblos y hombres no hagamos sino saliar hacia atrás un día y iodos los días de nuestras vidas colectivas o nues– iras vidas individuales.

Hay que reconocer, y que proclamar, que en efecto, el reino de Jesús no es de este mundo.

Por suerte, Zelaya tuvo una respues– ta que lo honra,-sean sus defectos los que hayan sido durante su larga admi– nis±ración,-y que también esparce a los cuatro vientos la Prensa Asociada: -"An±es de consentir la intervenci6n "americana, renuncio a la Presidencia de "mi país".

Se confinna que lo sucederá en el mando supremo el doctor don José Ma– driz, a quien sus connacionales rechazan resuelíamen±e; y se puso en claro que Ze.. laya, el dogal al cuello, en el terreno de las concesiones había llegado al límite: se comprome±i6 a acatar el fallo de la ca': misión inspeC±ora que, a pedido suyo, le enviarían los Es±ados Unidos. Pero Knox, firme en sus trece, se neg6 a dicho envío: Zelaya tenía que someterse, incondicional– mente, a las brutales exigencias del Go– bierno yanqui! (Tomen nota, de "c6mo las gasta el hojala±ero", todos los Presi– dentes actuales y futuros de las Repúbli– cas de nuestra América, y echen en re– mojo sus barbas). Otra ruindad, las peo-

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res son las que llevan a cabo los ricos y

los fuertes: en la ciudad del Capitolio la policía aprehendió, porque sí, al agrega– do diplomático de la legación de Nicara– gua...

15 DE DICIEMBRE

¿En qué quedamos?... Por cable nos comunican de Managua, que desde ayer se nota en aquella capital una calma apa– rente, y que Zelaya dispone todavía, de dólares 20.000.000.00 (???).

Previo un alis±amiEiln±o indispensable qUé de urgencia se llevó a término con cierto sigilo, hoy zarpó rumbo a Nicara– gua nuestro "General Guerrero", para el público, en observación; en realidad, para salvar a su bordo la dignidad seriamente amenazada de un Presidente en funcio– nes, y la honra de todo el Continente his– panC)o ¡Dios lo lleve y, sobre todo lo traiga, sin lfovedad mayor ni menor! Carbajal y Rosa:s acompañará en la breve travesía al mandatario nicaragüense que, no en

balde, pidió a México la prestación de este magno servicio que a la corta o a la larga y con réditos shylockianos, quizá nos cobren los Es±ados Unidos; aunque con nuestro "ges±o", imposible de negar por trascendentes razones de humanidad, de civilización, de raza, de desinterés y de elemental decoro,-no se acude a México en demanda de auxilio Iy en qué condi· ciones! sin que México no responda con cuanto puede y cuanto vale,-resuliarán ellos, los Es±ados Unidos, más beneficiados que nadie, puesto que sin lastimarlos en su vanidad hiperestesiada de nación po– derosísima, les ahorramos la perpe±raéión de un horrendo delito contra el derecho de Gentes y contra todos los derechos, y que, a pesar de su fuerza, sus millones, su orgullo y su poderío, los habría man– chado indeleblemente de oprobio e igno– minia. A la hora de ésta, ya Cree1 ha de haber declarado al implacable Knox, que en las actuales y deplorables circuns±an– cias que imperan, con sumo agrado vería– mos el pun±ua1 cumplimiento de los tra– tados que en Wáshington se ajustaron el año de 1907, a cuya virtud México y los Es±ados Unidos quedaron solemnemente o:pligados a "mirar por la estabilidad de la paz en Centro América, sólo usando de medios pacíficos y amis±osos".

Al filo de las 8 de la noche,-ya todo ... el mundo enterado desde temprano en la mañana de la salida del "General Guerre– ro", y con tiempo de sobra para que hu– biesen ido y venido de Wáshington acá 'más de un felegrama urgente,-se me presentó en mi oficina el embajador Lane Wilson, con quien al parecer hállome en relaciones particulares de cordialidad u1· fra, y a vuelías de los lugares comunes con que infalíablemente se inician las en-

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