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« Previous Page Table of Contents Next Page »que eleva el férmino medio de las horas del jornal á siefe. Pero en fodos los paises prós– 1?eros el jornal, comprende diez horas, es de–
cir de las seis de la rnañana, á las seis de la
iarde, con dos interrllpciones de una hora ca–
da una para comer y descansar. Si los 40,000
l1."lercenarios que ha~l en Nicaragua estuvie–
ran obllgados por una liga de los hacenda–
dos á hacer diez horas diarias de trabajo, se–
ría eso un Rumeni0 diario de 120,000 horas
mas de :trabajo nacional, y equivaldría á la in±rodllccion gratuita de 12,000 chinos :l:raba–
jando 10 horas cada uno. Es verdad que en
los países prósperos en que se exigen esfuer– zos un poco fonnales por parte de los obre–
ros, se les da un abrigo decente en la casa,
una cama¡ se les da, para comer, manjares bien preparados, en una nlesa, con un cu–
bierlo, así corno se debe a cristianos, y no se
les obliga á ir á comer en el suelo, á la orilla
del rio vecino i en. íin se paga mas.
59 Los trabajos esián casi sieITlpre 11.1.t1.1 di–
rigidos, poco vigilados; las tareas se hacen
lTIal para acabarlas rnas pronto, ó sino, en el caso de irabajar el día, 881e no se emplea siernpre bien. Es evidente que si una des–
yerba, por ojeTnplo, hecha de iarea se hace
mal, es preciso volverla á hacer mucho lnas
pronto; ó que si en el día 7 obreros pierden
cada uno una hora en platicar ó en encen–
der sus tabacos, es lo mismo que si un obre–
ro faltase todo el día. Es mejor pagar mae
caro y ser ITI8S exigenie; pero enfonces, para esto, es preciso no a.delantar dinero, ó sino,
pierde uno el derecho de reprender ó de cas–
ilgar con mullas.
6" El número de los días de fiesla eS de–
lnasiado considerable, fuera de los domin– gos. En Nicaragua son por 10 n1enos 20, sin contar las fiestas. de los patrones de los pue– blos que duran á. veces varios días, y á las
cuales concurten, ho solaITlenJ:e los jornale":'"
ros del mismo pueblo, sino ±ambien los de muchos oiros pueblos de los alrededores; no debernos olvidar la Semana Sanla, ni las fies– fas civiles. Todos los Gobienl0s que han que– rido oponerse al desarrollo de esle abuso, han
logrado siempre hacerlo con mucha mas fa–
cilidad de Jo que se esperaba. El Gobierno de Nicaragua podría firmar un concordato especial con la Sania Sede, así como lo hizo el de Nueva Granada en la fecha del 31 de enero de 1834, y obiener la reduccion de las
fiestas de guardar á 5, debiendo posponerse
las demas hasia el don,ingo siguienle. Sin querer atacar en nada á nuestra Sanla Reli–
gion, puede decirse sin vacilar que este abu– so es el mas desmoralizador de todos los que
afligen á la poblacion.
7 9 Se pierde demasiado tiempo. En Ni–
caragua no se conoce el valor de esfe. Una
de las fuenies en que se malgasia mas, es la falla de enseñanza en el trabajo; los jornale-
ros saben hacer un poco de fodo, pero lo ha
cen rrtedianamen±e ó mal; se puede emplear:
los indifiren±em.en±e, ora como carretero ó marinero, ora para cul±ivar la tierra, ora para cortar maderas, ora para cosechar el cacao ó
fabricar el añil; pero nada de eslo se hará con prontitud y perfecciono En esle párrafo enlran iarrtbiell la mala disposicion de los fierros y úliles empleados, 'l el alraso de loo procedirrtienlos que la ruiina sigue emplean~
do, á pesar de la demosiracion hecha deSde
:mucho líenl.po de SllS defeclos. Menciona.re_
mos esle ejerrtplo: en casi lodos los casos en que hay que picar tierra se hace con la macana en lugar de hacerse Con el sao papico; los trasportes de tierra en lugar de hacerse con carrelillas de mano ó con
carrelones de vuelco, Se hacen, ora al horn~
bro ó en la cabeza con ianaies, ora en carre~
fas, guarneciendo el fondo con un cuero. PUe~
de decirse que si un cubo cualquiera de tie– rra puede ser picado y transportado con ca.
rre±illas ó carretones en 10 he! as por fres hombres á una distancia dada, se necesifará
aquí por lo menos lres días. Debemos notar ±ambien la falta de máquinas agrícolas.
8° Se malgasla den,asiado dinero en la cons±ruccion de los cercos y zanjas para pro– teger las plantaciones de la invasion del ga. nado erranfe. En el momento en que esla. mos traduciendo al español esia parte de
nuestra obra un agricultor extranjero, esfa~
blecido en el país, acaba de demostrar en
una cOlTIunicacion dirigida al periódico "El
Porvenir", que la sola promulgacion de lln decreto que obligaría encerrar los ganados y
prohibiera el paslo libre, produciría el mis– !no efedo en favor del país que la in±rodllc– cion en él de 12,000 trabajadores inmigran–
fes. Se cOITlprellde en efecto, que, tanto el
capital como los hombres empleado" en la formacion y entretenimienlo de las zanjas y
cercos, pudieran desde luego inverfirse ó em~
plearse en airas empresas. En este mismo párrafo debernos inscribir el dinero mal gas~
lado en revoluciones, y que, dedicado á la
conshucciun de caminos Ú otros fomentos á
la agricultura, no dejaría de corresponder á
la inlroduccion de un número considerable de inmigrantes
9' Entre mil otras pequeñas causaS de l!,
inferioridad de la situacion económica de Nl~
caragua, debernos nolar los inconvenienles del sislema de adelanlos en dinero á los mo– zos En el caso de ser aquellos perseguidoS, pierden á veces duranle muchos meses lln
día de dos en huir, viajar, esconderse, efe...
Los capitales que se llevan son mucho maS
grandes que pudiera suponerse á primera
visfa: he oido decir á persona" compelentes que, solo en el deparlameni0 de Rivas, !as pérdidas por deserciones de mozoS se hablan elevado á mas de 6,000 $ duranie el año de
1870.
Es fácil comprender que la reforma de
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