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Antecedentes
En 1962, las exportaciones totales de Nicaragua eran de US$ 90.2 millones, mientras que las de Corea del Sur eran de US$ 55 Millones. Para 1989, Nicaragua exportaba US$310.7 millones, mientras que Korea del Sur había alcanzado la suma de US$61,408 millones. Las exportaciones de Nicaragua, sin embargo, no fueron siempre así de frágiles. De 1960 a 1978 las exportaciones de Nicaragua crecieron a una tasa del 15% promedio anual, llegando a alcanzar niveles de exportaciones por habitante más elevados que países como México y Argentina. Lo más interesante de este crecimiento sostenido por esas dos décadas es que no fue producto de abundantes recursos naturales como petróleo, sino del trabajo de los mismos nicaragüenses que haciendo producir la tierra, lograron exportaciones nunca antes vistas.
El éxito de países como Corea se debió fundamentalmente a la implementación de planes de desarrollo quinquenales (planes nacionales de desarrollo) basados en el incremento de las exportaciones, la inversión en su gente, el aumento de la productividad, las continuas inversiones de los crecientes ahorros privados y el libre comercio. Por el contrario, el modelo de economía mixta de los años ochenta en Nicaragua fue un factor decisivo en la caída del valor de las exportaciones durante esa década.
En la actualidad es mundialmente aceptado que las exportaciones constituyen piezas importantes del motor de desarrollo de un país. La riqueza de una nación proviene de su capacidad de venderle a otro país el producto que puede hacer más eficientemente. Igualmente, le conviene a ese mismo país comprar de otros los bienes que no produce tan eficientemente. En las últimas décadas el desarrollo de países como Japón, Taiwán, Corea del Sur, Singapur, India, Chile y China para mencionar algunos, se ha basado principalmente en sus exportaciones. En la actualidad, más y más países han concentrado sus estrategias de desarrollo en base a las exportaciones.

Para entender la importancia de las exportaciones en el desarrollo de un país, las podemos comparar con la especialización del trabajo de un hogar. El jefe o la jefa de familia, por lo general se especializa en una profesión o tarea a lo que es bueno o buena. Así los hogares venden sus servicios profesionales como carpinteros, doctores, arquitectos, o productores que venden lo que producen, como maíz o arroz. Estos hogares compran servicios y bienes de otros hogares que se han especializado en otros servicios y productos. De esta manera todos ganan, ya que es ineficiente e incluso imposible que en un solo hogar se puedan producir todos los bienes y servicios que necesita. De manera análoga, lo países intercambian comercialmente entre ellos, dedicándose a producir los bienes sobre los cuales tienen ventajas competitivas y comprar lo que no pueden producir al menor precio.
En 1977 y 1978 las exportaciones de Nicaragua sobrepasaron los US$600 millones de la época, equivalente en el 2011 a US$2,100 millones del valor del dólar de ese año. Posterior a ese auge exportador, vino una época de caída libre en el nivel de exportaciones, llegando en 1992 a un poco más de 200 millones. Si bien el nivel se logró recuperar al final de la década de los noventa, las exportaciones hasta el 2002 oscilaban entre los 600 y los 700 millones de dólares, de ese momento.
Otra forma de ver las exportaciones es el equivalente que cada nicaragüense recibe de lo que exporta el país. Las exportaciones per cápita, por cabeza, llegaron a la cifra récord de US$260 dólares por habitante en 1978, mientras que para el 1992 esta cifra se encontraba en un poco menos de US$55 y ya para el año 2002 llegaba a US$106 dólares.
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