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Aprobación del Cafta en los Estados Unidos
Mientras esto ocurría, para esta fecha ya era claro que este acuerdo generaría mucha oposición en el Congreso de los Estados Unidos, especialmente por parte de los Demócratas. Los demócratas veían el CAFTA como un riesgo de pérdidas de empleo en los sectores textil y agrícola y no estaban dispuestos a aprobarlo. Para cabildear a los legisladores estadounidenses sobre los alcances y beneficios del tratado, en abril del 2005 los ministros de Comercio de los cinco países centroamericanos y República Dominicana viajaron al Congreso de Estados Unidos con la intención de buscar la aprobación del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con América Central.
Posteriormente, durante la semana del 10 de mayo 2005, los Presidentes centroamericanos hicieron una gira por varias ciudades de los Estados Unidos que culminó en Washington con visitas al Congreso para promover la ratificación del CAFTA de parte del Congreso americano. Esta gira culminó en una reunión en Washington el 13 de mayo con el presidente Bush (LP 2005 05 13).
En Nicaragua, las fuerzas políticas de oposición, sabiendo que CAFTA era una prioridad para el Gobierno, buscaban como sacar provecho de las negociaciones de ratificación legislativa. El PLC condicionaba la aprobación del tratado de libre comercio, entre otras cosas, a que también el FSLN lo aprobara. Era pública la oposición del FSLN al tratado, por lo que la posición del PLC era prácticamente un rechazo al tratado (LP 2005 05 10). El PLC había hecho este condicionamiento a pesar de que el 29 de abril ya había elaborado su Dictamen de Mayoría en la Comisión de la AN aprobando el CAFTA. El Ejecutivo mandó a hacer publicaciones ilustrando lo que significaba el CAFTA y sus bondades para Nicaragua (Ver Historieta).
El 14 de julio de ese mismo año, aprovechando su presencia como testigo de honor en la formalización de la donación de la Cuenta Reto del Milenio, el Presidente Bolaños aprovecha el viaje a Washington para nuevamente visitar al congreso estadounidense a promover la ratificación del CAFTA. Esta visita resultó ser crucial para la aprobación del tratado. Cuenta el presidente Bolaños que visitó al congresista Gregory Meeks, Demócrata moderado del estado de Nueva York, quien se oponía al CAFTA principalmente por apoyo a los sindicalistas en los Estados Unidos. Meeks le alegaba al Presidente Bolaños que los gobiernos de los países centroamericanos no apoyarían a sus trabajadores y que los únicos beneficiados serían los empresarios centroamericanos. El Presidente Bolaños le expresó que Nicaragua era un país que apoyaba a sus trabajadores y como prueba le decía que era firmante de más de 50 acuerdos con la OIT, que favorecen a la clase obrera, muchos más que los propios Estados Unidos. Sin embargo Meeks le contestó alegando que la diferencia era que los Estados Unidos sí respetaban los acuerdos con la OIT y dudaba que Centroamérica hiciera lo mismo.
En última instancia el Presidente Bolaños le dijo:
Uno de los grandes objetivos del CAFTA es que va a proporcionar empleos a los centroamericanos. Podemos discrepar sobre qué tanto derecho se le reconoce realmente a los trabajadores en la región centroamericana, pero hoy en día con tantos desempleados, ¿quién protege el derecho de los desempleados? El mayor irrespeto a los derechos laborales es el desempleo. Sólo se puede hablar de respeto de derecho laboral cuando hay empleo. Y el CAFTA va a servir para proporcionarle oportunidades de empleo a los centroamericanos.
Ante este argumento el congresista Meeks le dijo: "presidente, usted me convenció, voy a votar a favor del CAFTA (Ver artículo en inglés)."
A la fecha de esa reunión, el Tratado de Libre Comercio ya había sido aprobado por el Senado de los Estados Unidos el 30 de junio de 2005 con 54 votos a favor. El 27 de julio del año 2005 finalmente fue aprobado por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en una votación muy estrecha de 217 votos a favor y 215 votos en contra. Sin el voto del congresista Meeks no se hubiera aprobado el CAFTA. Esta aprobación fue la culminación de una lucha de 19 meses de la administración del presidente Bush quien finalmente logró su aprobación por el margen más estrecho. El presidente Bush firmó la ley el 5 de agosto de 2005.
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